“Cuando la crisis en Oriente Medio entra en su segundo mes, está claro que nos enfrentamos a una situación muy grave”, que “corre el riesgo de imponer costes adicionales a nuestras empresas y a nuestras familias”: es lo que declaró ayer Dan Jorgesen, Comisario europeo de Energía, tras la reunión informal con los ministros europeos. Para hacer frente a esta situación, será necesario que los Estados adopten medidas “voluntarias” y “temporales” para reducir el consumo de combustible”, como sugiere también la Agencia Internacional de la Energía (AIE), con especial atención al sector del transporte, en particular el privado: habrá, por tanto, menos viajes en avión y en vehículos privados, y más incentivos para compartir el coche y el transporte público, así como una mayor dependencia del trabajo desde casa.
“Desde el inicio del conflicto en Oriente Medio, los precios del gas en la UE han aumentado alrededor de un 70% y los precios del petróleo un 60%. En términos financieros, 30 días de conflicto ya han añadido 14 mil millones de euros a la factura de importación de combustibles fósiles de la UE”, dice Jorgensen. Por lo tanto, el impacto en los precios es claro, pero la UE aún no está al punto de experimentar una escasez inmediata de suministro de combustible. Sabiendo que las consecuencias de la crisis “no serán de corta duración”es necesario que los Estados ofrezcan una respuesta “unida” a la situación. Y mientras la Comisión trabaja en un paquete de medidas para presentar a los Estados miembros (que esta vez, a diferencia de 2022, no contendrá un impuesto sobre beneficios adicionales), Jorgensen envió a cada uno de ellos una carta con las primeras indicaciones a seguir, basadas en las 10 recomendaciones publicadas por la AIE.
Según la Agencia, el transporte por carretera representa alrededor del 45% de la demanda mundial de petróleo, por lo que las acciones recomendadas se centran principalmente en este sector, pero también en la aviación, la cocina y la industria. Precisamente aquí es donde debemos empezar a afrontar la crisis: más trabajo inteligentepor tanto, y reducción de la circulación de coches privados mediante el fomento del transporte público, el acceso al centro con matrícula alternada e incentivos al uso compartido del coche. Además de esto, el límites de velocidad de al menos 10 km/h en las autopistas, mientras que para el transporte comercial se recomiendan “mejores prácticas de conducción, mantenimiento de los vehículos y optimización de la carga”. viaje en aviónsobre todo si se trata de un viaje de negocios, aunque se debe fomentar la cocina eléctrica. Finalmente, se recomienda a la industria que aproveche “la flexibilidad de las materias primas petroquímicas e implemente medidas de eficiencia y mantenimiento a corto plazo”. En este contexto, según la Comisión, los países de la UE deberían llevar a cabo un “control riguroso” y “desalentar la producción de las refinerías de la UE”.
Sin iniciativas de emergencia, según Jorgensen, la única manera que tiene la UE de escapar de estas crisis repetidas es independencia energética“un imperativo estratégico desde el punto de vista económico y de seguridad, no sólo por el clima”. “El único camino a seguir”, para el comisario, pasa por “la producción local de energía limpia, la electrificación, las interconexiones modernizadas y la eficiencia energética”. Este no es exactamente el camino elegido por Italia, que recientemente pospuso el cierre de las centrales eléctricas alimentadas con carbón durante 12 años, avanzando en una dirección notablemente opuesta a la de la mayoría de los estados de la UE. En su discurso en la reunión ministerial de ayer, el Ministro de Medio Ambiente y Seguridad Energética fratin de piquete Dijo que, dada la situación actual, la única solución posible para el gas es “maximizar el uso de la infraestructura de gasoductos existente” y diversificar aún más las rutas de suministro. Además, no debería haber “dudas particulares respecto del uso de biocombustibles sostenible también para el transporte por carretera”, mientras que las políticas energéticas y de descarbonización de nuestro país deben ser reconsideradas, por ejemplo considerando “mitigar la dependencia de costosas soluciones de descarbonización que explotan ETSE y en el mercado del carbono.