Desde el Reino Unido hasta la Unión Europea pasando por México, los socios comerciales de Estados Unidos reaccionaron con cautela ante la indignidad infligida a Donald Trump por la Corte Suprema el viernes 20 de febrero, cuando declaró ilegales la mayoría de los derechos aduaneros que introdujo. A raíz de esta decisión, el presidente estadounidense impuso un nuevo impuesto global del 10%, que sustituye a los llamados derechos de aduana recíprocos impuestos a multitud de países en abril de 2025.
El Reino Unido, cuyas exportaciones ya están gravadas con un 10%, explicó así su serenidad “Cualquiera que sea el escenario, esperamos que se mantenga nuestra posición comercial privilegiada con Estados Unidos”. En Francia, el Ministro de Economía, Roland Lescure, prefirió llamar la atención sobre el creciente déficit comercial estadounidense para sugerir a Washington que el aumento de los derechos de aduana “Tal vez no sea la receta mágica que esperábamos”.
Canadá es uno de los pocos países que sale de sus reservas y confía en la decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos para criticar la política proteccionista de Washington. el juicio “fortalece la posición de Canadá” que considera los derechos de aduana como “injustificado”, según Dominic LeBlanc, ministro canadiense responsable de las relaciones comerciales con Estados Unidos.
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