Roma, 13 de marzo (Saludo Adnkronos) – La sede de Parma estuvo iluminada de color lila durante todo el fin de semana: así Barilla hace visible, con motivo del Día Nacional del Arco Lila (15 de marzo), su participación en la campaña nacional de sensibilización sobre la nutrición y los trastornos alimentarios (DCA). El gesto simbólico se inscribe en un compromiso estructural del grupo: desde la educación alimentaria en las escuelas (Giocampus) y en los comedores de empresa (Sì.Mediterraneo) hasta la mejora continua del perfil nutricional de los productos, con un 88% de los volúmenes vendidos ya respetando umbrales reducidos de azúcar y sal y un 90% fuente de fibra.
Según los últimos datos del Ministerio de Sanidad – informa la empresa en una nota – en Italia más de 3 millones de personas viven con DCA, una enfermedad compleja que afecta a la salud física y psicológica. Un fenómeno creciente, particularmente entre los jóvenes y adolescentes. El Día Nacional del Lazo Lila nació para situar este tema en el centro del debate público, romper el estigma y solicitar una respuesta coordinada entre instituciones, familias y empresas. Unirse a esta iniciativa forma parte del compromiso más amplio del Grupo Parma con una cultura alimentaria basada en la conciencia y el bienestar. El compromiso pretende considerar la alimentación no sólo como una fuente de alimento, sino también como un elemento cultural capaz de unir a las personas y contribuir al bienestar de las comunidades. Desde esta perspectiva, junto al desarrollo de productos cada vez más equilibrados nutricionalmente, Barilla impulsa proyectos y actividades dirigidas a diferentes segmentos de la población, con el objetivo de concienciar sobre la importancia de una correcta alimentación y un estilo de vida saludable.
Desde 2002 – explica la nota – existe Giocampus. Nacido de la colaboración entre instituciones, universidades y empresas de la región de Parma, promueve el bienestar de las nuevas generaciones a través de un curso integrado de educación nutricional y actividad física. El programa se basa en un protocolo desarrollado por un comité científico multidisciplinario que integra experiencia en nutrición, pediatría, educación física, pedagogía y psicología del desarrollo y se ha convertido en un estudio de caso internacional de colaboración público-privada. El objetivo es construir una relación equilibrada con la alimentación y un estilo de vida activo en niños y adolescentes, elementos considerados por la literatura científica entre los principales factores protectores contra el desarrollo de trastornos alimentarios.
La educación nutricional no se limita a las escuelas. Desde 2011, el proyecto Sì.Mediterraneo, desarrollado en colaboración con la Universidad Federico II de Nápoles, la Universidad de Parma y el Consejo Asesor de Salud y Bienestar de Barilla, promueve la dieta mediterránea entre los empleados del grupo, empezando por los comedores de la sede de Parma y luego expandiéndose gradualmente a nivel mundial. A través de actividades de información, cursos educativos y herramientas de orientación nutricional, el proyecto apoya a los empleados hacia elecciones alimentarias más equilibradas y sostenibles. Los datos muestran un impacto mensurable en los hábitos de los empleados, con beneficios tanto en términos de salud individual como de medio ambiente, gracias a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y del consumo de agua asociado a las elecciones de consumo.
Este compromiso también se refleja en la continua reformulación de productos con recetas que evolucionan para ofrecer alimentos cada vez más buenos, seguros y adecuados para una dieta equilibrada. Según el último “Informe de Desarrollo Sostenible”, el 88% de los volúmenes vendidos contienen un máximo de 5 g de azúcar y 0,5 g de sal por ración (-0,7% y -1,5% en 1 año). El 90% de los volúmenes son fuentes de fibra (+0,8%), mientras que el 65% de los productos de panadería en porciones individuales no superan las 150 kcal (+2,4% respecto al año anterior). Pero hay casi 500 productos, entre pastas, salsas y productos de panadería, que Barilla ha mejorado desde 2010. Por último, en el ámbito de la investigación y el desarrollo, en 2024, Barilla ha destinado 50 millones de euros a inversiones en calidad, nutrición, seguridad alimentaria y envases sostenibles. Y en 2025 continúa este camino con la inauguración de Bite (Barilla Innovation & Technology Experience), un centro tecnológico de investigación, desarrollo y calidad, construido en Parma con una inversión de más de 20 millones de euros.