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Tres exjugadores de rugby de Grenoble, condenados en primera instancia por la violación de una estudiante tras un partido del Top 14 en Burdeos en 2017, serán juzgados a puerta cerrada a partir del miércoles ante el Tribunal de Apelación de Angulema (Charente).

En diciembre de 2024, casi ocho años después de los hechos, el francés Loïck Jammes y el irlandés Denis Coulson fueron condenados a 14 años de prisión, y el neozelandés Rory Grice, a 12 años, por “violación en grupo”.

Otros dos compañeros de equipo, que habían presenciado la escena sin intervenir, el irlandés Chris Farrell y el neozelandés Dylan Hayes, no recurrieron la pena en primer grado: cuatro años de prisión, de los cuales dos con suspensión de pena, para el primero, y dos años con suspensión de pena, para el segundo.

La víctima, 20 años.

La víctima, entonces de veinte años, la mañana del 12 de marzo de 2017, salió llorando de un hotel en Mérignac, cerca de Burdeos, donde se alojaban los Grenoblois tras la derrota ante el Union Bordeaux-Bègles.

En su denuncia, la estudiante, que luego se convirtió en magistrada, afirmó que había seguido a unos jugadores de rugby a una discoteca durante una velada muy alcohólica, sin recordar lo sucedido después. Agregó que se despertó al día siguiente, desnuda en una cama con una muleta insertada en su vagina, rodeada de dos hombres desnudos y otros vestidos.

“Nueve años después de los hechos”, la víctima “todavía no ha llorado lo sucedido”, declaró Grégoire Mouly, uno de sus abogados, que, como en el primer proceso, pidió que el proceso se desarrollara a puerta cerrada.

Posibles “actos de tortura”, según la defensa

Durante las investigaciones, como en la primera instancia, los tres jugadores de rugby habían asegurado que la joven consintió y tomó iniciativas, basándose en un vídeo filmado por uno de ellos.

“No podían darse cuenta de que ella no daba su consentimiento. Estaban todos borrachos y nunca la obligaron a hacer nada, he ahí la dificultad del caso”, explicó a la AFP Corinne Dreyfus-Schmidt, abogada de Denis Coulson, para quien la sentencia dictada en 2024 es “irrazonable y excesiva” contra “un niño que no es peligroso”.

Para las partes civiles, el vídeo elaborado por la defensa muestra en cambio a la víctima “en estado disociado, en piloto automático, según los expertos psiquiátricos”, y la introducción de objetos en la mujer – un plátano y una botella de agua – “casi puede compararse con actos de tortura” y confirma la violación en grupo, declaró Me Gaessy Gros.

Los debates durarán hasta el 3 de abril.

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