El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contrató a un nuevo arquitecto para el salón de baile previsto en la Casa Blanca. La empresa de Shalom Baranes es ahora responsable de la construcción de 300 millones de dólares, anunció el jueves la Casa Blanca en Washington. Según informes de los medios, Trump tuvo una pelea con el ex arquitecto James McCrery por el tamaño de la ampliación.
Un nuevo arquitecto para llevar la obra “al siguiente nivel”.
Según informan los medios, el anterior arquitecto McCrery había advertido que el nuevo edificio no debería eclipsar a la Casa Blanca. Se espera que el sucesor de Baranes lleve el cargo “al siguiente nivel”, según anunció la oficina presidencial. Ha dado forma al rostro de la capital estadounidense “durante décadas”.
Según los deseos de Trump, el salón de baile estará decorado con mucho oro, estuco y suntuosas lámparas de araña. Según sus propias declaraciones, el Presidente ha recaudado enormes donaciones del sector privado para este fin.
El proyecto de construcción ha sido duramente criticado, entre otros, por la Agencia de Protección de Monumentos, que no participó en el proyecto. La oposición en el Congreso y voces de la sociedad civil acusan al presidente de despilfarro.