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El presidente estadounidense, Donald Trump, dio la bienvenida al presidente sirio Ahmad al-Sharaa en la Casa Blanca, marcando la primera visita oficial de un jefe de Estado sirio desde 1946, cuando el país se independizó de Francia. La reunión se produce tras la decisión de Trump de levantar las sanciones a Siria, un país considerado un Estado paria durante décadas debido a los abusos contra los derechos humanos y la represión por parte del régimen de Bashar al-Assad. Al-Sharaa fue nombrado líder interino de Siria en enero, después de liderar las fuerzas rebeldes que derrocaron a Bashar al-Assad en diciembre pasado. En el pasado, tuvo vínculos con Al-Qaeda y recibió una recompensa de 10 millones de dólares.
Su nombramiento marca un importante punto de inflexión en la política siria y las relaciones internacionales. Uno de los principales objetivos de Al-Sharaa es la derogación definitiva de las sanciones que han afectado al país en las últimas décadas. Como había anunciado en las horas anteriores la Casa Blanca, la reunión se desarrolló a puerta cerrada, por lo que no se permitió la entrada a la prensa. Las discusiones se centraron en las perspectivas políticas y la cooperación entre Estados Unidos y Siria, con el objetivo de normalizar las relaciones después de años de aislamiento internacional.