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“Acabamos de enterarnos con gran emoción de la muerte de uno de nuestros colegas a causa de una infección meningocócica invasiva. » Este mensaje enviado este jueves 19 de marzo a todos los empleados del centro de reprocesamiento de combustible nuclear de Orán en La Haya (La Mancha) provocó inmediatamente una ola de emoción entre el personal. Y con razón, esta muerte repentina se produce cuando una epidemia relacionada con esta misma enfermedad ya ha causado dos muertes en el sureste de Inglaterra.

Por ello, la empresa alertó urgentemente a sus empleados. En primer lugar, se trataba evidentemente de dar testimonio del shock que provocó en la sociedad el anuncio de esta desaparición. Pero el establishment también ha decidido implementar importantes medidas de crisis. “Para prevenir el riesgo de contagio, la identificación de los casos de contacto fue realizada por los servicios de salud en el trabajo, en consulta con las jerarquías de los empleados y la Agencia Regional de Salud (ARS)”, explica la dirección.

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