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Donald Trump emitió el miércoles una orden ejecutiva destinada a apoyar la producción de glifosato en Estados Unidos, al considerar que este herbicida, acusado de ser cancerígeno, es esencial para la seguridad alimentaria del país. Los herbicidas a base de glifosato como el Roundup son los más utilizados en la agricultura estadounidense, pero sólo hay un fabricante establecido en Estados Unidos y su producción no cubre las necesidades del país, que se ve obligado a importar, advierte el ejecutivo estadounidense.

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Por ello, el presidente pide a su secretario de Agricultura que tome medidas, como cambios regulatorios, para facilitar la producción en suelo americano de glifosato y fósforo, el componente químico necesario para el glifosato pero también para los equipos militares.

Ante unas necesidades “muy superiores a la producción actual, la amenaza de una reducción o un cese de la producción pone en grave peligro la seguridad y la defensa nacionales, incluida la seguridad del suministro de alimentos”, señala la Casa Blanca.

El glifosato clasificado por la OMS como “probable carcinógeno”.

La Agencia Federal de Protección Ambiental (EPA) no considera que el glifosato sea cancerígeno, a diferencia de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que lo clasifica como “probable carcinógeno”.

El gigante alemán Bayer, que compró Monsanto, productor de Roundup, anunció el martes que quiere resolver con miles de millones de dólares un sinfín de disputas estadounidenses relacionadas con su herbicida estrella. También se puede solicitar a la Corte Suprema de Estados Unidos que se pronuncie sobre un caso relacionado.

La regulación de este herbicida, el más vendido en el mundo, es objeto de debate desde hace muchos años. A finales de 2025, una revista científica se retractó de un estudio publicado originalmente en 2000 que afirmaba que el glifosato no planteaba riesgos graves para la salud.

El estudio, que ha guiado las decisiones políticas sobre la sustancia durante años, no dijo que los empleados de Monsanto participaron en su redacción y no incluyó ningún estudio sobre los peligros relacionados con el cáncer.

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