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Fue malo y duele aún más. También porque a niveles similares de participación, es muy difícil afirmar que la consulta tiene una importancia relativa. No. Y, sin embargo, los lectores de Il Tempo llegan preparados para este desafortunado resultado.

En general, sucede en todo el mundo que un gobierno pierde una elección provisional. De hecho, la anomalía milagrosa fue que aquí todo se limitó a un revés en Cerdeña a principios de 2024, mientras que otros intentos de “asumir el hombro” (Marcas, Abruzos, Calabria, Europa) habían terminado con tantos imbéciles de la izquierda.

Pero también hay una explicación más específica. La campaña del No, aunque llena de mentiras, movilizó, conmovió a quienes se suponía debía mover, mientras que la campaña del Sí fue rígida, técnica y comedida. Los demás gritaron contra el “fascismo” y los magistrados “a riesgo de someterse”, mientras que, de este lado, respondieron con frías lecciones sobre el artículo 104 de la Constitución. Un error que Giorgia Meloni (¿y quién más?) intentó remediar en el último minuto, con intervenciones contundentes y bien diseñadas, pero saboteadas por sensacionales goles en propia puerta de algunos miembros del gobierno.

La guerra hizo el resto, agravando el clima de inquietud y ofreciendo una oportunidad única a un sistema de televisión que (con excepciones cada vez más raras) se mostró hostil al gobierno. En estas regiones, hemos denunciado, hasta el agotamiento, el método “tres contra uno” (inventado por La7 y ahora exportado a otros lugares), así como la confusión deliberada y sistemática entre guerra y discusiones sobre referéndum. Lo que surgió fue una burbuja negativa, un conjunto de miedos (facturas, energía, conflictos) que encontraron su salida en un fuerte impulso por el no. La justicia saldrá perdiendo si no se reforma durante al menos veinte años.

En cuanto a las políticas de 2027, comienza un año en el que los oponentes de Meloni sueñan con un vía crucis. Se unirán: la victoria les da esperanza y les anima a seguir la peor línea, la más vulgar y la más antiliberal.

¿Y aquí? Mi opinión es conocida. Hay tres operaciones a definir. Primero: una aceleración enorme y visible en cuestiones de seguridad e inmigración. En segundo lugar: no esperar a la ley de finanzas para los recortes de impuestos y otras medidas favorables al crecimiento, que deberían anticiparse mediante un decreto antes del verano. Tercero: exigir un reequilibrio de los programas de televisión públicos y privados en nombre de un mínimo de corrección. Con este televisor, el centro derecha empieza a verse rodeado.

PD
¿Has visto a los ganadores? Magistrados cantando “Bella ciao” y la inefable Bachelet hablando de partisanos, tratando así implícitamente a los partidarios del Sí como fascistas. Y esto es sólo el comienzo.



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