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Una Navidad marcada por una clara advertencia contra un sistema económico que priva al hombre de su dignidad. Papa León XIV presidió el Basílica de San Pedro su primera misa en Nochebuena, exactamente un año después de la apertura de la Puerta Santa con la que Papa Francisco había inaugurado el Jubileo 2025. Y precisamente tras este pasaje simbólico, el nuevo Pontífice pronunció una homilía centrada en el valor de la persona y en la denuncia de una economía que “trata a los hombres como mercancías”.

En la celebración participaron alrededor de 11.000 fieles, entre los presentes en el interior de la Basílica y los que siguieron la ceremonia a través de las grandes pantallas instaladas en el exterior, según informa la Sala de Prensa del Vaticano. Poco antes del inicio de la misa, el Papa León XIV quiso enviar un saludo sorpresa a los fieles reunidos en el cementerio de la plaza de San Pedro. Durante la homilía, el Pontífice recordó que la Navidad es ante todo una ruptura con el orden habitual de las cosas. Jesús, dice, “sorprende al mundo” y “ilumina nuestra noche de salvación”. “No hay oscuridad que esta estrella no ilumine – afirmó – porque en su luz toda la humanidad ve el amanecer de una existencia nueva y eterna”. En el centro del mensaje navideño, subrayó, está la Encarnación: “En el Hijo hecho hombre, Dios no nos da algo, sino Él mismo. »

Luego el Papa León XIV vinculó directamente la acogida de Dios con la acogida del hombre: “En la tierra no hay lugar para Dios si no hay lugar para el hombre: no acoger a uno es no acoger al otro. En cambio donde hay lugar para el hombre, hay lugar para Dios.”. El pasaje más explícito estuvo dedicado a la crítica de un sistema económico y social que niega esta centralidad. “Mientras Una economía distorsionada lleva a tratar a las personas como mercancías, Dios se vuelve como nosotros, revelando la infinita dignidad de cada persona.“, afirmó. Y de nuevo: “Mientras el hombre quiere hacerse Dios para dominar a los demás, Dios quiere hacerse hombre para liberarnos de toda esclavitud”. Un contraste que, según el Papa, cuestiona directamente la responsabilidad individual y colectiva. “¿Será suficiente este amor para cambiar nuestra historia?”, preguntó a los fieles, indicando como respuesta la experiencia de los pastores que, al despertar “de una noche mortal a la luz de la vida naciente”, reconocen en el Niño Jesús el comienzo de algo nuevo.

En la última parte de la homilía, el Papa León XIV recordó el significado pleno de la Navidad como “celebración de la fe, la caridad y la esperanza”. “Es celebración de la fe, porque Dios se hace hombre; es celebración de la caridad, porque el don del Hijo se realiza en la devoción fraterna; es celebración de la esperanza, porque el niño Jesús la ilumina en nosotros, haciéndonos mensajeros de la paz”. “Con estas virtudes en el corazón – concluyó – sin temer a la noche, podemos afrontar la aurora del nuevo día”. El jueves por la mañana, el Papa León XIV presidirá la misa del día de Navidad y, a los 12 años pronunció su primer mensaje “Urbi et Orbi” desde la logia central de la Basílica de San Pedro.

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