Los habitantes de Teherán se encuentran bajo las bombas, bajo el control de un régimen que se “reforza” con la muerte de su población, explica Aïda Tavakoli, franco-iraní y presidenta de la asociación “Somos estudiantes iraníes”.
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Sin respiro. Los ataques continuaron sin cesar el jueves 5 de marzo en las capitales de Oriente Medio, desde Teherán hasta Beirut pasando por las megaciudades del Golfo, en una guerra que continúa expandiéndose y que sumerge a todo el planeta en la zozobra.
La ofensiva estadounidense-israelí contra Irán, cuyo objetivo oficial es impedir que Teherán adquiera armas nucleares, ha iniciado desde el sábado una incierta reestructuración del equilibrio de poder en la región. Sobre todo, ha sumido a los iraníes, y en particular a los habitantes de Teherán, en una inseguridad total.
Si bien la destrucción es visible, la situación de los habitantes de la capital es muy incierta, como explica Aïda Tavakoli, estudiante de doctorado franco-iraní y fundadora y presidenta de la asociación “Somos estudiantes iraníes”. Sus padres están atrapados en Teherán y la comunicación con ellos es difícil.
“Las comunicaciones por Internet están interrumpidas, las únicas comunicaciones que se pueden establecer son las que se realizan a través de líneas telefónicas tradicionales”dice franciainfo. Pudo contactar a su prima, que vive allí. Durante la conversación se entera de que algunas huelgas están cayendo. “extremadamente cerca” del distrito de Teherán donde reside su familia, “mañana, mediodía, tarde y noche”.
Sobre todo porque es muy complicado escapar de la capital. “Mi prima me explicó que todas las carreteras que salen de Teherán están cerradas por puestos de control, lo que ralentiza enormemente el tráfico y, por tanto, crea atascos que duran varias horas”. También hay escasez de combustible para los vehículos, con bombas de combustible destruidas por los bombardeos o cerradas. Una carencia que te hace volar “la ansiedad de desplomarse en medio de la calle y quedar atrapado bajo las bombas”.
“Tenemos la sensación de que la emoción inicial por la muerte del guía (Ali Jamenei, ndr.) desde el primer día ha dado paso progresivamente a una gran ansiedad por esta secuencia beligerante”continúa Aïda Tavakoli, que teme que la población civil se convierta en un objetivo del gobierno. “Es una estrategia del régimen islámico que desea, con su propio martirologio, aumentar el número de muertes de civiles para alimentar su propaganda antioccidental”explica. Antes de decidir: “Dos países están en guerra, pero uno de ellos no protege a su sociedad civil”.
Aïda Tavakoli recuerda también la fuerte represión de las últimas manifestaciones por parte del régimen: “Lo vimos en enero, está dispuesto a matar todo lo que sea necesario para mantenerse en el poder, por eso esta secuencia es tan angustiosa”. La protección de la vida y de la vida de los civiles en particular no es en absoluto una cuestión de competencia del régimen islámico, insiste. Se estableció en el poder a través de la guerra Irán-Irak, que duró 8 años entre 1980 y 1988 y alimentó el medio millón de muertes que causó esta guerra. Con este martirologio, cada muerte los fortalece, por eso no están en absoluto en una lógica, nunca lo han estado, de protección de la vida, están en una lógica de martirologio y también de matanza masiva de civiles para mantenerse en el poder.