Según informes de los medios, una residencia de ancianos en Laatzen, Baja Sajonia, está en quiebra. Se espera que 166 residentes abandonen sus hogares en 24 horas.
Como informa Bild, el martes la residencia de ancianos “Ambiente Care Senior Residence” de Laatzen despidió a todos sus empleados y ordenó la redistribución de 166 residentes. Se esperaba que los últimos residentes se trasladaran a otras instalaciones el miércoles con poca antelación. Esta tarde está previsto el cierre de la residencia de ancianos cerca de Hannover.
Se dice que las familias de los vecinos no notaron nada. Sólo el martes la empresa operadora les informó que todas las personas mayores debían abandonar el centro en tan solo 24 horas.
Un afectado habló con NDR Baja Sajonia sobre las “condiciones inhumanas” en la residencia de ancianos. Junto con su pareja tuvo que organizar rápidamente un nuevo alojamiento para su madre de 96 años.
Cuidador: “No podemos dejar a la gente sola”
Un supervisor dijo a “Bild”: “Hace dos meses que no recibimos dinero. Mi cuenta está vacía, estoy arruinado”. Sin embargo, venía a trabajar a casa todos los días. “No podemos dejar a la gente sola. Se han vuelto muy cercanas a nuestros corazones”, continuó la enfermera.
Una mujer cuyo padre, gravemente enfermo de esclerosis múltiple, fue hospitalizado en Laatzen, acusa a los responsables de haberla abandonado. “Esta mañana no había personal. Tuvimos que sacar a mi padre de la cama en el ascensor”, dijo en una entrevista con el periódico “Bild”.
La cadena de operadores bávara “Ambiente Care” aún no se ha pronunciado sobre los motivos del cierre y tampoco se pronuncia sobre posibles especulaciones sobre una insolvencia. Interrogado por Bild, el portavoz se limitó a decir que se pondría en contacto más adelante.
Parece que “Ambiente Care” lleva algún tiempo atravesando dificultades económicas. Según el portal del sector “CarVor9”, diez de las 17 ubicaciones originales en Alemania cerraron en seis meses.
La ley establece: los residentes deben tener un aviso de un mes
Según la Ley de contratos de vivienda y cuidados, el propietario de una vivienda normalmente puede despedir a los inquilinos en caso de cierre, pero no con poca antelación, sino con un mes de antelación. Además, no se puede dejar que los afectados se las arreglen solos: el operador está obligado a garantizar la conexión u organizar un lugar de sustitución adecuado, como señala la asociación social VdK.