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La aglomeración de La Rochelle y el municipio de Périgny (Charente-Maritime) están “renaturalizando” actualmente una parte del Vivier, un pequeño arroyo que antiguamente serpenteaba entre los campos. Hace mucho tiempo, como obliga la “modernidad”, el Vivier fue transformado por su demolición en un foso muy recto. Entonces fue necesario acelerar el flujo de agua para facilitar el trabajo agrícola. No sin éxito: todos los veranos se drenaba el Vivier. Ahora es importante corregir este error magistral y devolver el Vivier a la naturaleza.

“Recreando vida acuática y terrestre”

Desde finales de octubre, las máquinas trabajan para “aplazar” un tramo de casi 180 metros del curso de agua. Se diseñaron curvas y pendientes suaves. Suficiente para hacer que el Vivier serpentee casi 40 metros más. Más de 600 nuevas plantaciones deberán acompañar este proyecto, estimado en 96.600 euros, impuestos excluidos.

“El desarrollo debe recrear progresivamente un ecosistema complejo en el que pueda prosperar la vida acuática y terrestre. Se ralentizará el flujo de agua hacia el mar. Se mejorará la infiltración del agua en el suelo y su depuración natural”, afirma la aglomeración de La Rochelle, que se ha beneficiado en particular del apoyo de la Agencia del Agua Loira-Bretaña, de la región de Nueva Aquitania y del departamento de Charente Marítimo.

Según Guillaume Krabal, vicepresidente responsable de los medios acuáticos de la aglomeración de La Rochelle, citado por “Sud Ouest”, pronto también se “renaturalizarán” dos tramos del Otus. Este curso de agua pasa por el municipio de La Jarne.

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