Es difícil hablar de ciclismo, arte y diseño, más difícil aún combinarlo todo en un único hilo conductor que conecte una vida con una actividad profesional. Aquí, todo eso es el libro “AC Confidential. Mi vida entre arte, ciclismo y diseño” (Ediciclo, 208 páginas, 22), coescrito por Antonio Colombo con Giacomo Pellizzari y presentado en las escaleras del Vigorelli. Un compendio de pasión, que se convierte en bicicleta, pero también de diseño y arte “pero también de música, ya que elegimos a Bruce Springsteen como banda sonora para escribir este volumen”. Escuchándolo estaba su amigo de toda la vida, su compañero de clase en Carducci Fabio Treves, un famoso bluesman y armonicista, que con Antonio dio “los primeros pedaleos” de su vida. El lugar del evento fue Vigorelli, “el templo del ciclismo”, que a lo largo de los años también ha sido escenario de muchas otras cosas, empezando por el mítico concierto de los Beatles el 24 de junio de 1965. “Si un tubo de acero, además de estar fabricado a la perfección, estirado en frío con nuestras máquinas, lleva también un poco de Aristóteles y de Keith Richards, no le hará ningún daño”, explicó Antonio Colombo, hijo de aquel ángel Luigi Colombo que en 1932 obtuvo el derecho exclusivo de crear acero. Mobiliario tubular para el Wohnbedarf de Zurich basado en un proyecto del arquitecto Marcel Breuer, uno de los principales representantes de la Bauhaus.
Después de (re)fundar Columbus tubi en 1976 y adquirir la marca Cinelli en 1978, Colombo lanzó una serie de revoluciones en el mercado europeo: introdujo la primera bicicleta de montaña (la “Rampichino” en 1985), lanzó la primera BMX, la primera gravel y la primera bicicleta de piñón fijo; intuiciones que se anticipan al mercado por años. Una comunidad de creativos de renombre internacional se reúne en torno a las bicicletas Colombo-Cinelli, entre ellos Keith Haring, Mario Schifano, Alessandro Mendini, Russ Pope, Mike Giant y Barry McGee, que transforman los cuadros en verdaderas obras viajeras. Una nueva estética que también conquista a iconos globales desde Steve Jobs hasta Eric Clapton.
Colombo, “con su mirada oblicua”, como lo definió uno de sus amigos más queridos, Luca Beatrice, que compartía muchas pasiones con Antonio, mira hoy un mundo que sólo aparentemente se ha canalizado hacia la Galería Colombo (desde 1998) y los Archivos Colombo (ubicados en las antiguas fábricas originales de via dei
Pestagalli en Milán). En su libro “confidencial” hay lugar para todo: nos habla de un hombre que sacó de sus errores y de sus descuidos varias grandes intuiciones y que supo realizarlas profesionalmente.