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Revisión de revistas. la infertilidad, que el gobierno pretende combatir con un nuevo plan de acción; la masculinidad, cuyos modelos cuestionamos; o hermandad de mujeres, que se ha convertido en una herramienta crucial para combatir la violencia machista: todos estos sustantivos terminan con el sufijo “-té”, al que la reseña Afijo dedica su tercer número (72 páginas, 10 euros). Heterogéneo y un poco surrealista, cada volumen es una oportunidad para explorar un prefijo o sufijo anclado en la actualidad, a través de cuentos, poemas o ensayos.

Después del sufijo “-ment” y del prefijo “dé-”, los autores de este número –escritores, investigadores o aficionados– se centran en esta prolífica partícula, omnipresente cuando se habla de conceptos. De hecho, el sufijo “-té” participa en la formación de muchas palabras femeninas inanimadas derivadas de un adjetivo: fidelidad designa así el hecho de ser fiel, como ligereza, el hecho de ser ligero.

En su artículo “Idealidad”, la investigadora Anna Cognet-Kayem y la profesora Judith Pérez se remontan a la ascendencia griega. -su y latín -montón del sufijo “-té”. ” Mientras -su surgió junto con una abstracción central en la filosofía, –montón generaliza y extiende su papel a las cualidades morales y a las condiciones sociales, convirtiéndose en un instrumento del pensamiento actual. » Con este pequeño auxiliar léxico -montónentonces resulta posible conceptualizar, comprender ideas fuera de un marco filosófico y, en última instancia, pensar sobre el mundo sensible en términos generales.

Usos parciales

Desde una perspectiva recopilatoria, el profesor e investigador de literatura Yvan Leclerc ofrece una antología lúdica de estas palabras “-te”. usado parcialmente. Identifiquemos las expresiones. “plan de discontinuidad”, eufemismo para oscurecer el término de “liquidación”Y “zonas de conflicto”en vez de “conflictos”utilizado por el presidente de la República, Emmanuel Macron. El autor deplora lo que considera un resurgimiento de estas palabras teóricas y lo explica “la forja de palabras pseudoeruditas en “-idad” da como resultado la abstracción de un mundo sin una comprensión concreta”. al final se ríe “el ciudadano feliz que posee una segunda vivienda que puede decir: entre semana vivo en zonas urbanas, y los fines de semana aprovecho la intermodalidad de movilidad suave para llegar a mis zonas rurales”.

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