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Los fabricantes de automóviles europeos aún no han aceptado la normativa europea que les prohíbe vender coches nuevos que emitan CO2 después de 2035. Piden a la Comisión Europea una flexibilización, a la que llaman el “neutralidad tecnológica”. En resumen: facilitar la venta de vehículos híbridos enchufables para 2035 y más allá. Respuesta de Bruselas el 10 de diciembre.

¿Pero es una buena idea para el clima, para los presupuestos familiares o para la competitividad europea? El Mobility in Transition Institute (IMT), un grupo de expertos de Sciences Po, en colaboración con la ONG berlinesa International Council on Clean Transportation (ICCT) -que en 2015 estuvo en el origen del “dieselgate”, el fraude de emisiones de los motores diésel- y la consultora estratégica C-Ways, han llevado a cabo un estudio en profundidad sobre el impacto de esta opción.

Esto ha despertado un gran interés para la Comisión y los fabricantes deberían examinarlo detenidamente. Desde que entró en vigor la prohibición de venta de vehículos de combustión, en junio de 2022, han criticado al ejecutivo europeo por no haber realizado un estudio de impacto y por no haber previsto las dificultades que afrontan las familias para financiar el paso a lo eléctrico. ¿Permitir la venta de vehículos híbridos enchufables durante un periodo más largo solucionará este problema? Esto es lo que analiza el estudio IMT.

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