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Con la victoria sobre España, la selección alemana de balonmano accede a la ronda principal del Campeonato de Europa. El equipo de Alfred Gislason evitó el bochorno con una excelente actuación. Para alcanzar el objetivo marcado por la asociación se necesita sobre todo una cosa: coherencia.

Para los jugadores alemanes de balonmano, la victoria del lunes por la noche en Herning, Dinamarca, contra España evitó uno de los mayores bochornos en los 77 años de historia de la federación. La Federación Alemana de Balonmano (DHB) nunca se ha quejado de la eliminación de una selección nacional tras la ronda preliminar de un campeonato europeo. De esta manera, el capitán Johannes Golla y sus compañeros lograron evitar con éxito el desastre. Pero al principio nada más.

Si bien el desempeño en el duelo con los ibéricos fue muy bueno, en los dos partidos anteriores, primero contra Austria (30:27) y luego contra Serbia (27:30) hubo altibajos en cuanto al desempeño del equipo dirigido por el seleccionador nacional Alfred Gislason. Buenas fases se alternaron con una divertida falta de ideas. La situación debe cambiar rápidamente en la ronda principal que comienza el jueves, de lo contrario los jugadores alemanes de balonmano sólo habrían pospuesto el fracaso unos días.

Sería más que fatal, porque dentro de un año se celebrará el Mundial en nuestro país y la selección masculina sigue representando la mayor atracción en las filas de la DHB. La imagen del equipo ha quedado un poco empañada últimamente, pero ahora necesita mejorar en los cuatro duelos que quedan.

No será una tarea fácil, dado que los próximos rivales probablemente serán Dinamarca, Portugal, Francia y Noruega. Sobre todo, los alemanes deben rendir constantemente a un alto nivel en cada partido para mantener el mayor tiempo posible sus posibilidades de llegar a las semifinales de la lucha por el título continental.

El objetivo son las semifinales.

El entrenador de la selección nacional, Alfred Gislason, también está bajo observación. Sus acciones a veces desafortunadas, como el sonido de la sirena justo antes del gol de Juri Knorr en el 26:26 contra Serbia, no deberían repetirse, como tampoco debería repetirse la constante reorganización de sus formaciones de ataque.

La selección de DHB necesita un hombre en el banquillo que irradie claridad y fuerza y ​​establezca tácticas de uno contra uno. Contra España, todo esto finalmente fue visible para el entrenador, que permaneció en el banquillo durante los 60 minutos completos, lo que augura una verdadera prueba de madurez que seguirá ahora en la ronda principal.

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Los próximos días serán cruciales en la “Década del Balonmano” proclamada por la DHB, con la celebración de varios torneos internacionales importantes y el Mundial de 2027 en casa como punto culminante. Golla, Knorr y compañía pueden lograr mucho, sobre todo porque llegaron a la ronda principal con 2-0 puntos. Puedes permitirte una derrota (ya tenida en cuenta) contra los grandes daneses, pero otra podría tener consecuencias fatales. Al fin y al cabo, el DHB se había fijado el objetivo de llegar a las semifinales. En esto ahora tienen que competir la asociación, el entrenador y el equipo.

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