Vladímirpor Leticia Martín (traducción de Claudia Putzu; Mar dei Sargasso Edizioni) es un descenso sin oxígeno a las profundidades de una culpa que la moral no puede digerir. Guinea, un cuarentón que cambió la cátedra de literatura en la Universidad de Ramsdale por una pasión prohibida con un estudiante, huye del escándalo para encontrarse en una pesadilla mayor. Aterriza en una Buenos Aires fantasmal, paralizada por un apagón que ha borrado la tecnología y la civilización, transformando la capital en una jungla de sombras. En este escenario apocalíptico, Rostov y su hijo adolescente, Vladimir, la acogen en una casa que se convierte en un laboratorio de tensiones físicas y psicológicas. Leticia Martín construye un thriller emocional y material donde las referencias literarias -desde el obvio Nabokov hasta las atmósferas feroces de la lección de Alissa Nutting: no son meros adornos, sino carne viva. Entre muros que respiran hostilidad y una inquietante complicidad, el protagonista se enfrenta a un despiadado conflicto interno mientras está fuera del mundo, reducido al hambre, a los gemidos y al desplome. Una obra oscura que recuerda cómo, una vez apagada la luz de la civilización, la única brújula para no perder el norte es el instinto muy feroz.
De la oscuridad de Argentina, pasamos a las mortíferas luces de neón de la capital japonesa con Las hermanas de amarillopor Mieko Kawakami (traducción de Gianluca Coci; ediciones E/O). El autor, con su escritura que disecciona como un bisturí el cuerpo femenino, nos traslada al Tokio nocturno de los años 90, un lugar que devora sueños y arroja escombros. Hana, ahora cuarentona abrumada por la sombra del Covid-19, es transportada al pasado por la noticia de que Kimiko, la mujer que fue su guía, se ha encontrado en la trampa de la justicia. Es el punto de partida de un electrizante viaje a través de las realidades criminales de las clases sociales más pobres, donde el bar Lemon se convierte en el último refugio de cuatro amigos que huyen de la pobreza. Junto a Ran y Momoko, Hana lucha por una independencia que siempre parece estar a un paso del abismo. Es una novela necesaria, que explora la relación entre memoria y realidad, entre víctima y verdugo, pintando un retrato de un Japón alejado de las postales, hecho de supervivencia y sororidad en un mundo que no perdona las debilidades.

El viaje finaliza en París a finales del siglo XIX. Marthe, historia de una prostitutapor Joris-Karl Huysmans (traducción y edición de Filippo D’Angelo; Prehistorica Editore). Finalmente en manos del público italiano, esta joya del naturalismo nos presenta a Marthe, una huérfana que pasa de la alienante monotonía de una fábrica de perlas falsas a la ilusión tóxica de un burdel. Huysmans, con un estilo ya maduro y lleno de metáforas excéntricas, pinta una ciudad que es a la vez capital del vicio y prisión social. El intento de Marthe de redimirse a través del teatro y su relación con Léo, un joven escritor que ignora el olor de este pasado, es el corazón palpitante de una historia despiadada. Entre las sombras de Baudelaire y las luces de Toulouse-Lautrec, Huysmans nos regala una obra que explora las desilusiones de una generación en conflicto con una sociedad burguesa opresiva. Un texto que merece ser redescubierto por su capacidad para captar, con inquietante realismo, la desgarradora dualidad del alma humana.

El artículo Vladimir, Las hermanas de amarillo y Martha: laberintos femeninos entre Buenos Aires, Tokio y París proviene de Il Fatto Quotidiano.