Es un gesto que recordará a los jugadores mayores uno de los goles en propia puerta más memorables del fútbol francés, el improbable globo del desafortunado Lensois Franck Queudrue una noche de 2001 a la portería de su portero Guillaume Warmuz.
Por supuesto, el método no es el mismo, pero el resultado es muy similar: durante el partido de clasificación para el Mundial entre Eslovenia y Kosovo, el defensa esloveno Zan Karnicnik falló por completo un balón aéreo.
Para intentar liberarse, el jugador del Celje intenta entonces una especie de recuperación de tijera hacia la portería. ¿Quería mandar el balón al córner? Es difícil decirlo, sin embargo, realiza el globo perfecto sobre su excelente portero Jan Oblak, quien sólo ve el daño y además se lastima al intentar atrapar el balón.
Un gol no exento de consecuencias, ya que selló la victoria de Kosovo (2-0), aseguró al menos el repechaje en este grupo del Mundial y, en consecuencia, eliminó a Eslovenia.