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Fondaudège, Patrimonio, 40%

¿Podría la accesibilidad ser el problema del whisky francés? Esto es cada vez menos cierto. La prueba con esta pura malta distribuida en los supermercados. Elaborado con cebada cultivada en Francia y destilado en un alambique de Charente, seduce por su paladar sedoso, sus notas de pastelería y su final especiado. ¡Excelente relación calidad-precio! 35€.

P&M, maíz simple, 42%

Fruto del encuentro entre una cervecería (Pietra) y una destilería (Mavela), la marca corsa P&M fue pionera en la aventura de los whiskies elaborados en Francia. Entre sus últimas creaciones se encuentra este atractivo 100% maíz, cuyas mazorcas orgánicas crecen en la llanura oriental de la Isla de la Belleza. Una dulzura gourmet más cercana a América que a Escocia. Orgánico. 35€.

Brunn, Clásico CL-1.1, 43%

En alsaciano, Brunn significa “fuente”, en referencia al agua pura de Steige (Bajo Rin), donde se encuentra la destilería Nusbaumer. Conocida por sus aguardientes de frutas, esta última acaba de lanzar dos whiskies orgánicos finamente elaborados. Mención especial para este single malt envejecido en barricas blancas de Borgoña, caracterizado por una favorecedora nariz de fruta madura, notas de pera, flores y un final especiado. Orgánico. 45€.

Whisky Welche, Vorvone, 43%

Miclo, destilería familiar de aguardientes de frutas del Alto Rin, más precisamente del Pays Welche (de ahí el nombre de sus single malts), se lanzó a la destilación de whisky (alsaciano) en 2011. Esta versión envejecida en barricas de Sauternes combina notas de miel, especias y frutos secos, con una textura sorprendentemente sedosa. De gran elegancia. 53€.

Arlett, acabado en barril mizunara, 48%

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