Después de abrir la pesada puerta de entrada de esta opulenta residencia, situada en el distrito 16 de París, el visitante escucha unas notas de piano que suenan tímidamente en el atrio del edificio. Sombrero, pendiente y gran sonrisa, el músico viene a recogernos unos instantes después. Este es Audric de Oliveira. Desde hace dos años es pianista y al mismo tiempo conserje del edificio.
En su pequeño camerino de la planta baja, algunas fotografías colgadas en las paredes, discos de vinilo y biografías de compositores cuidadosamente dispuestas en una estantería… “He intentado crear mi pequeño capullo aquí, me siento bien allí”, confiesa mientras toma una taza de café.