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El parón de selecciones hace que en España se reanude el tira y afloja entre la Federación local de Fútbol y el Barcelona. De hecho, durante el parón de septiembre, los catalanes perdieron a su estrella, Lamine Yamal, por lesión, a pesar de la petición del club de no imponerle demasiado, limitado por problemas físicos.

Sin embargo, se desató una cadena de polémicas en torno al jovencísimo extremo que ayer vivió un nuevo giro, cuando Lamine se retiró de la Furie Rosse. ¿La razón? La Federación Española de Fútbol se enteró el lunes por la mañana de que Yamal se había sometido recientemente a tratamientos bastante invasivos para tratar el dolor en la ingle que le afecta desde hace varios meses. Un tratamiento que recomendaba un descanso de 7 a 10 días, aunque Lamine entró al campo el domingo por la noche (con un gol) durante el partido entre Barcelona y Celta de Vigo. Por lo tanto, el jugador fue “dado de baja” y enviado a casa, mientras España continúa con sus preparativos para los partidos de clasificación para el Mundial contra Georgia y Turquía.

En el juego de poder entre el club y la Federación de Fútbol, ​​este es sin duda un punto a favor del Barça, envenenado por todas las selecciones tras perder a Lewandowski durante un mes durante la tregua de octubre. Eso sí, la imagen de Lamine Yamal sigue empañada tras las torpezas familiares, las peleas callejeras de su padre y la cena “exclusiva” ofrecida por su madre en un restaurante de lujo de Londres.

Además, según una investigación del diario El País

Teniendo en cuenta los cánticos, pancartas e interacciones sociales, es el as del Barcelona el más blanco de los insultos racistas. Ídolo en 2024 al ganar la Eurocopa, problema en 2025: cómo pasa el tiempo para Lamine.

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