el nombre de Cloris Brosca permanece, en el imaginario colectivo, ligado a la figura de los gitanos Parque Lunael programa Rai1 que, en los años 90, conquistó las primeras horas de la tarde con 8 millones de espectadores. “Yo era un contador de acertijos en rimas endecasílabas, tenía un aire muy altivo. Luego Baudó empezó a burlarse de mí y nuestras escenitas le dieron más visibilidad a mi personaje”, recuerda Brosca entrevistado por Feria de la vanidad.
La experiencia como gitano
La actriz admite que no sabía leer las cartas del tarot, “¡pero me atraían! me sugirieron que abriera un call center dedicado a la astrología. “No importa si no sabes nada de esto”, me decían, como si cualquier tontería que saliera de mi boca fuera aceptable.” Su personaje se hizo tan famoso que la gente no sólo la reconocía por la calle, sino que también empezó a reconocerla. Pregúntale por los números de Lotto.. Varios años después, Cloris Brosca admite que no pudo subirse a la ola de este éxito al final del programa. Los agentes no la ayudaron mucho, dice, pero lo culpa de “su orgullo luciferino: quizás también había un poco de esnobismo teatral del que no me di cuenta”.
¿Qué pasó después de “Luna Park”?
Una vez tirada la ropa del gitano, la actriz quiso seguir adelante: “Incluso pensé en afeitarme el pelo (lo cual hice años después) y me voy. Las últimas veces habían sido agotadoras: estábamos haciendo una edición itinerante, la gente me tocaba, tiraba de mí… Un día una chica me agarró de las uñas postizas y me dolió mucho.“. A diferencia de ayer, cuando ni siquiera quería oír hablar de volver a este papel, si se lo ofrecieran, hoy Cloris Brosca aceptaría “con serenidad”, y comenta: “Y yo felizmente desempolvaría mi arrogancia (risas, nota del editor)”.