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Después de las elecciones en Baden-Württemberg, Renania-Palatinado y Munich está claro: el SPD sufre demencia senil. Los síntomas son claros. Durante años, el partido ha tenido importantes problemas de orientación. Sigue siendo un partido de los trabajadores, gestiona la herencia de Gerhard Schröder y ¿quién es ese Willy Brandt, en cuya casa vive de alguna manera como una renta vitalicia? Además, surgen problemas a la hora de encontrar las palabras, como suele verse en las conferencias de prensa en las que Lars Klingbeil o Bärbel Bas leen a primera vista palabras que ellos mismos no entienden.

Incluso las tareas cotidianas más sencillas, como ganar las elecciones en Renania-Palatinado o la elección de la alcaldía de Múnich, se vuelven cada vez más difíciles para el partido. Objetos como el reloj de bolsillo de August Bebel o el alma del partido son buscados varias veces al día y normalmente en vano, lo que también es un signo típico de demencia. Desafortunadamente, la enfermedad aún no es curable, pero su progresión se puede mitigar con una dieta saludable, ejercicios de memoria y mucho movimiento, por ejemplo saltando la barrera del 5%.

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