Roma, 6 de marzo (askanews) – Después de haber sido designada “zona de alto riesgo” dos días después de los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán y de la extensión regional del conflicto, la zona que comprende el estrecho de Ormuz, el golfo Pérsico y el golfo de Omán ha sido clasificada ahora como “zona de operaciones de guerra” por el sector marítimo.
Se han reconocido así derechos más amplios a los miles de marineros varados en la zona, en particular el derecho a solicitar su repatriación a cargo del armador; Aunque las soluciones operativas parecen limitadas, explica el secretario general de la Organización Marítima Internacional (OMI), Arsenio Domínguez, en una entrevista con France Presse, subrayando que “ningún ataque contra marineros inocentes está jamás justificado”.
De hecho, el tráfico naval en el Estrecho de Ormuz, por donde transita una quinta parte de los recursos energéticos del mundo, está paralizado.
“Algunos países ya están considerando proporcionar recursos navales a buques inactivos, como escoltas. Esta no es una solución completa. Esto obviamente tiene su límite en el número de buques que pueden protegerse, pero podría proporcionar cierto alivio”, dijo Domínguez.
“Las cifras en las que estamos trabajando y que se han reportado desde el inicio de esta situación en la región son alrededor de 20.000 marineros en barcos que efectivamente no pueden navegar sin tener la seguridad y certeza de que no se verán afectados, así como alrededor de 15.000 pasajeros en cruceros”, añadió.
“Las instalaciones portuarias también han sido atacadas, al menos cinco puertos se han visto afectados, por lo que los barcos actualmente no pueden realizar cambios de tripulación, y mucho menos desembarcar a los que están a bordo para su repatriación. Todavía no tenemos manera de garantizar verdaderamente el desembarco seguro de la gente de mar en la región”. “Se describen soluciones, se estudia el apoyo que se puede dar de forma remota, cómo se puede hacer la evaluación de riesgos y si los países están dispuestos a brindar esa asistencia y acompañar a los barcos, pero hay que organizarlo bien en una ensenada pequeña y estrecha, para garantizar la seguridad de la navegación, no aumentar los riesgos y que algunos barcos puedan empezar a salir de la región”, agregó.
Luego hay otro factor al que hay que prestar atención, el de la contaminación ambiental: “Todos los países de la región – explicó – se verán afectados negativamente por cualquier derrame de petróleo”.