Se presentó esta mañana por iniciativa propia en la fiscalía de Milán.para pedir ser escuchado oficialmente, uno de los cuatro chicos aparentemente implicados en el caso de violencia sexual entre bandas denunciado por un estudiante Erasmus español de 20 años, que había pasado una noche en una discoteca entre el 22 y 23 de mayo. El joven de 24 años, asistido por el abogado Francesco Furnari, compareció por iniciativa propia con el abogado para rechazar cualquier acusación y aclarar que no había habido abuso. Según se ha informado, el niño habría realizado declaraciones espontáneas ante la policía judicial, según decidió posteriormente la fiscalía.
Hasta ayer no se había entregado ningún documento a los sospechosos en el marco de la investigación dirigida por las fiscales Letizia Mannella y Rosaria Stagnaro y el escuadrón policial. La defensa del joven pidió ser escuchado con testimonio o interrogatorio, pero los investigadores decidieron que el chico podía, si lo deseaba, hacer declaraciones espontáneas a la policía judicial de la fiscalía. Y esto fue lo que pasó, tanto es así que el joven habló en las oficinas de la policía judicial. Probablemente a causa de estas declaraciones, también fue necesario, como garantía, incluir al italiano de 24 años en el registro de sospechosos. Detectives e investigadores trabajan desde hace días, utilizando análisis científicos, imágenes de videovigilancia y teléfonos móviles, para identificar a los cuatro presuntos agresores, todos jóvenes italianos, tras la denuncia de la niña.
Según las investigaciones llevadas a cabo tras la denuncia, la joven fue víctima de una violencia, calificada de “brutal” por los investigadores, por parte de cuatro agresores después de una velada en una discoteca de via Corelli, en la periferia oriental de la capital lombarda. Dos jóvenes, en particular, se acercaron a ella dentro de la habitación y luego afuera la arrastraron a un área apartada. Luego llegaron otros dos, llamados por el primero, y la violencia continuó dentro de un coche. La joven, acompañada de una amiga, fue luego en taxi al hospital –a la clínica especializada Mangiagalli– y luego a la comisaría para denunciar el hecho. La joven de veinte años también fue entrevistada y luego regresó a España con su familia. El joven de 24 años acudió a la fiscalía y posteriormente prestó declaraciones -según dijeron los fiscales- para defenderse de los cargos porque, según él, no hubo violencia.
Esta mañana también llegó un segundo niño.con un abogado, frente a la oficina de la fiscal de Milán Letizia Mannella, responsable del grupo de lucha contra los delitos sexuales. También él, como el primero, fue informado por los investigadores de que podrá hacer declaraciones espontáneas ante la policía judicial. La línea del joven, asistido por un abogado, será siempre defenderse de las acusaciones de abuso.
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