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Todo está suspendido. Proyectos por 511,1 MW e inversiones por 257 millones de euros. Innovo Renewables se enfrenta a la incertidumbre regulatoria en Cerdeña y ha presentado nuevas solicitudes para inmovilizar seis proyectos en la región, de norte a sur. “Hoy podemos decir que todos nuestros proyectos están en suspenso – comienza Rodolfo Bigolin, CEO de Innovo Renewables – porque con los diferentes cambios regulatorios nuestros proyectos se han detenido”. Una situación que corre el riesgo de causar pérdidas a la empresa que en Cerdeña, todavía en el sector de las energías renovables, también trabajó en 2017 “en la construcción de una central eléctrica que luego fue vendida”.

“Hasta ahora hemos invertido alrededor de 10 millones de euros en derechos sobre la tierra (que seguimos pagando), en proyectos y en todo lo necesario – añade Bigolin – está claro que si al final no ponemos todo sobre el terreno y no empezamos a producir energía, esto se convierte en un problema para nuestra empresa, que cuenta con más de 100 empleados”.

Luego está el aspecto regulatorio. “Los distintos proyectos han sido bloqueados en los distintos desarrollos regulatorios – añade -. En concreto, la central de Palmas Arborea, donde se construirá una planta agrivoltaica de 120 MW con una inversión de 120 millones, fue bloqueada y remitida al Consejo de Ministros. Empezamos en 2023 y seguimos así. Sin embargo, es un proyecto especial con un impacto significativo para todo el territorio. » El empresario no oculta su preocupación por el futuro: “Han pasado 4 años desde que firmamos los contratos de derechos sobre la tierra. Si el proyecto, pongamos por caso a Palmas, llega al consejo de ministros, tardarán entre dos y tres años en construirse, porque hay que sumar los plazos únicos de autorización, los demás trámites y los dos años de construcción.

Sin olvidar los otros proyectos de la empresa: Ottana “con una conferencia de servicios bloqueada desde hace más de 15 meses debido a leyes regionales (moratoria y minimoratoria). El proceso de autorización se lanzó en agosto de 2024”, Porto Torres “con una conferencia de servicios decisoria celebrada el 29 de abril de 2026 y pendiente de decisión”, Carbonia con un “proceso de autorización iniciado en octubre de 2023”. Y luego Bonorva y Gonnesa, proyectos que deben abordar “el marco regulatorio”.

Eso no es todo. El directivo también analiza el estándar nacional. “A pesar de las sentencias de la justicia administrativa y del Tribunal Constitucional sobre el antiguo sistema regulatorio regional – subraya -, la región sigue teniendo un amplio poder discrecional en la definición de un marco regulatorio local que podría entrar en conflicto con la legislación nacional y proporcionar límites mayores que la voluntad del legislador nacional, con la consecuencia de una incertidumbre continua para el desarrollo y la implementación de nuevos proyectos renovables”. Y luego el horizonte de futuro: “La incertidumbre regulatoria es el problema clave de las inversiones porque existe un riesgo vinculado a los costos de desarrollo del proyecto (tanto directos como de recursos humanos utilizados para el desarrollo), porque sin certeza de autorización corren el riesgo de convertirse en pérdidas, pero también existe un riesgo vinculado a los costos vinculados a la construcción de la planta que, en ausencia de un marco regulatorio determinado y de plazos de autorización, se vuelven impredecibles”.

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