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Las familias y las empresas vuelven a ser protagonistas de la suscripción de bonos estatales, remodelando la geografía de la deuda pública italiana. Esta es la imagen que recoge el nuevo informe de Análisis e Investigación de Fabi, según el cual la exposición nacional a BOT y BTP se ha más que duplicado con respecto a 2021: asciende ahora a 442.000 millones de euros, o el 14,4% del total, frente al mínimo histórico del 7,9% registrado hace apenas cuatro años. Un renacimiento del ahorro nacional explicado por dos elementos clave: retornos más competitivos, particularmente en inversiones minoristas, y una creciente percepción de estabilidad política. Este último es un elemento en el que la unión bancaria se centra decisivamente para comprender el comportamiento de las familias. BTP Valore, lanzado en 2023, ha recaudado hasta ahora 93 mil millones, contribuyendo en gran medida al retorno del público minorista.

Al mismo tiempo, el informe destaca el fuerte retorno de los inversores extranjeros, que actualmente poseen el 33,8% de los bonos del Estado italiano: 1.039,9 mil millones, el nivel más alto en seis años. La demanda internacional vuelve así a ser uno de los pilares del mercado, mientras que el Banco de Italia -con el fin de las compras netas del BCE- reduce su presencia al 19,2%. Los bancos italianos siguen siendo un actor decisivo, aunque con menos peso relativo: tienen más de 620 mil millones de BOT y BTP en su cartera, pero su incidencia cae al 20%, frente al 26% del período anterior a la pandemia. Una reducción ligada no a una retirada, explica Fabi, sino al crecimiento global de la deuda pública, que pasó de 2.415 millones en 2019 a más de 3.080 en 2025.

El secretario general de Fabi, Lando.

Maria Sileoni interpreta el renacimiento del pueblo Bot como una señal fuerte. “Hoy se considera que Italia es más estable y más creíble que otros grandes países europeos. Ésta es la verdadera clave política de los datos”, comentó.

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