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El Barcelona se confirma como el rey de la Supercopa de España. Por tercera vez en los últimos cuatro años, vencieron al Real Madrid (3-2) en la final y ascendieron a 16 títulos, dejando a sus principales rivales estancados en 13. En Jeddah, los catalanes, ya apretados en la Liga con 4 puntos de ventaja sobre los blancos, confirmaron su espléndido momento de forma al conseguir su décimo éxito consecutivo en partidos oficiales. Y el hombre de más, una vez más, fue Raphinha que, con este doblete, alcanzó los 8 goles marcados en los últimos 7 partidos disputados.

Pirotecnia del primer tiempo con 4 goles.

Fue el brasileño el que rompió la balanza en el minuto 36, quien momentos después de devorar una gran oportunidad, se redimió entrando en portería con un bonito zurdazo diagonal tras un saque de Fermín López. El Real se arremangó y, en el tiempo añadido de la primera parte (47′), empató gracias a una magnífica acción personal de Vinicius: el campeón de São Gonçalo, que no marcaba desde octubre, saltó a Koundé y Pedri por la izquierda, superó a Cubarsi y con un disparo preciso desde la derecha superó a Joan García. Las emociones de la reanudación no se detienen ahí: el Barcelona recupera inmediatamente la ventaja (49º) con Lewandowski que, alimentado en el área por Pedri, pasa a Courtois con un bonito toque desde la banda derecha. Balón en el centro y la Real empató de nuevo (51º) con Gonçalo García, que rápidamente repitió un cabezazo al palo de Huijsen.

Raphinha decide, De Jong expulsado al final

En la segunda mitad, la Real intentó insistir pero desperdició dos buenas ocasiones con Vinicius y Rodrygo. El Barcelona se lo agradeció y, tras desafiar a Courtois con Yamal, fue a ganar la copa con el habitual Raphinha que, con un derechazo al límite asistido por Ferran Torres, superó a Courtois también gracias a un desvío de Asencio. Xabi Alonso jugó la carta de Mbappé. El francés consiguió la expulsión de De Jong en el minuto 90, lo que le valió la tarjeta roja por una falta peligrosa en el partido, pero Carreras y Asencio no aprovecharon, mandando el balón, desde una posición favorable, a los brazos de Joan García.

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