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Trastornos de depresión y ansiedad.

El reumatismo a menudo ejerce presión sobre la psique: ¿qué puede ayudar?


05/02/2026 – 14.32hTiempo de lectura: 2 minutos

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Desaliento e incluso depresión: los problemas psicológicos no son infrecuentes en el reumatismo. (Fuente: fizkes/Thinkstock por Getty-Images-bilder)

Algunas enfermedades reumáticas están asociadas con problemas psicológicos. Puede descubrir por qué es así y qué pueden hacer las personas interesadas aquí.

El reumatismo es un término colectivo para numerosas enfermedades diferentes con diferentes causas y síntomas. Lo que tienen en común es que en muchos casos provocan síntomas permanentes o recurrentes asociados a un sufrimiento considerable. Dolor constante, movilidad limitada, cansancio, rendimiento reducido, efectos secundarios de la terapia farmacológica: todo esto es típico de las enfermedades reumáticas.

Por tanto, no es de extrañar que el reumatismo también pueda ser perjudicial para la salud mental. La depresión se presenta sobre todo con mayor frecuencia en algunas formas de reumatismo: según un amplio estudio demográfico alemán, alrededor del 26% de las personas que padecen enfermedades reumáticas inflamatorias padecen depresión.

Tener dolor u otras dolencias constantemente puede resultar agotador y desmoralizador con el tiempo. No es raro que las personas con reumatismo tengan dificultades para afrontar las actividades diarias. Tareas domésticas simples, actividades profesionales, pasatiempos, sexo, actividades con amigos y familiares: lo que antes era una parte normal de la vida puede volverse desafiante o incluso imposible debido a una enfermedad. El aislamiento, la frustración, la depresión y la ansiedad son consecuencias comunes.

Sin embargo, esta es sólo la explicación más obvia de por qué el reumatismo a menudo se asocia con problemas psicológicos. Además, los expertos sospechan también de razones biológicas: por un lado, la inflamación persistente, como ocurre en muchas enfermedades reumáticas, debilita el organismo en su conjunto. Las consecuencias obvias, como cansancio intenso, agotamiento, apatía o pérdida de apetito, también afectan al bienestar psicológico.

Por otro lado, está comprobado que algunas sustancias mensajeras inflamatorias actúan sobre el cerebro y pueden contribuir al desarrollo de la depresión.

Cualquiera que se sienta constante o frecuentemente deprimido o sufra ansiedad debe buscar ayuda psicoterapéutica o médica lo antes posible. Esto se aplica independientemente de si los síntomas están relacionados con una enfermedad reumática o no. Cuanto antes comience el tratamiento, mejores serán las perspectivas de mejorar su salud mental.

Para las personas que padecen reumatismo, el tratamiento oportuno de sus trastornos psicológicos también es importante por otra razón: la depresión y los trastornos de ansiedad pueden tener un impacto negativo en la progresión de la enfermedad reumática. Por ejemplo, las personas con artritis reumatoide y depresión tienden a tener:

Esto es lo que han demostrado los estudios. También está claro que los síntomas depresivos reducen aún más la calidad de vida y aumentan el riesgo de quedar incapacitado para trabajar.

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