¿Medicina convencional? “Ausente”. Los sindicatos de médicos de familia (Fimmg), pediatras de libre elección (Fimp) y especialistas ambulatorios (Sumai) “miran con ira mezclada con decepción el documento de propuestas aprobado en los últimos días por la Conferencia de las Regiones, que con sus intenciones declaradas pretende reforzar el atractivo del Servicio Nacional de Salud, detener la hemorragia de profesionales hacia el sector privado y al extranjero y, finalmente, hacer aplicables las protecciones previstas en los contratos”. No porque “estos objetivos no sean legítimos y prioritarios – afirman los respectivos representantes nacionales Silvestro Scotti, Antonio D’Avino y Antonio Magi – sino porque no existen las mismas propuestas ni un documento similar o incluso una simple cita dedicada a la medicina convencional, como si ésta no padeciera los mismos problemas de abandono, atractivo y desajuste entre altas y jubilaciones”.
Para los dirigentes sindicales, “también sería una prioridad invertir en médicos afiliados en las mismas condiciones previstas en el documento para los empleados, sobre todo porque los médicos que trabajan en convenio con el Servicio Nacional de Salud corren personalmente con todos los gastos relacionados con su actividad profesional”, subrayan. “Es positivo que se esté abordando la cuestión del atractivo del NHS y de la estabilidad del capital humano – continúan Scotti, D’Avino y Magi – pero no podemos ignorar que hoy la empresa afiliada atraviesa una crisis estructural similar, si no más grave, a la de sus empleados.
Fimmg, Fimp y Sumai recuerdan que el territorio y sus recursos humanos “representan el primer baluarte de la salud pública en un país cada vez más envejecido, con una carga creciente de cronicidad y fragilidad resultante de necesidades complejas que se satisfacen sobre todo en el territorio. Fortalecerlo significa reducir la carga sobre los hospitales y las salas de urgencia, garantizar la continuidad de la asistencia y reducir las desigualdades en el acceso a la asistencia; ser cada vez más competitivo y atractivo en comparación con otras formas de ejercicio profesional; una revisión de la capitación y de la cuota horaria, adecuada a la los costes reales de la asistencia y las nuevas funciones exigidas a los médicos, incluido el desarrollo tecnológico e interprofesional, pero también sostenibles, teniendo en cuenta todos los gastos que pesan sobre cada médico, que no se retiran de otros sectores, sino que se suman a los previstos por la ley presupuestaria;
“La Ssn no sólo se salva de determinados operadores sino de todos los actores involucrados”
“No se trata de oponer médicos afiliados a médicos asalariados – continúan Scotti, D’Avino y Magi – sino de reconocer que sin un sistema territorial fuerte y atractivo, no existe un SNS verdaderamente universal. La medicina afiliada es una palanca estratégica de reforma y no un capítulo residual”. Al reiterar “la disponibilidad para el debate y la colaboración leal como se ha hecho hasta ahora con el Gobierno y las Regiones”, los líderes de Fimmg, Fimp y Sumai, finalmente subrayan “la urgencia de llegar lo antes posible a las orientaciones del acuerdo contractual nacional 2025-27, paso esencial para iniciar la negociación y lograr su definición en junio de 2026. Reconocemos y otorgamos gran valor y crédito al diálogo que hemos mantenido hasta ahora, que condujo al rápido cierre del acuerdo. 2022-2024 y la firma de diversos acuerdos regionales complementarios, pero no podemos olvidar que se trata todavía de documentos de vencimiento o en todo caso de administración ordinaria”.
“Hoy, el documento Regions to Government sobre el personal sanitario reconoce la necesidad de intervenciones extraordinarias para la eficacia y el atractivo de nuestro SNS, y no podemos aceptar ser excluidos. Pedimos – concluyen – que la medicina afiliada forme parte de este documento para derechos y consideraciones, ya que el SNS no se salva sólo con una parte del personal, sino con todos los actores implicados”.