Giorgia Meloni, o el milagro económico italiano… Esta pequeña música se ha consolidado en los últimos meses. Aquí en Francia lo han repetido una y otra vez quienes navegan por el argumento de que, antes de gritar en caso de que la extrema derecha llegue al poder, tal vez deberíamos intentar juzgar basándonos en los hechos. Un tema que, en este período de bazar XXL sobre el presupuesto y de creciente desconfianza hacia los políticos, atrae a una parte del electorado. Es verdad, nunca lo hemos intentado. Pero confiar en los resultados económicos de Giorgia Meloni para hacer creer que funciona, ni siquiera mal, que todo está bien, es mentira. Porque no existe ningún milagro económico transalpino. Si el déficit presupuestario está mejor controlado que en Francia, la carga de la deuda sigue siendo mayor y el crecimiento es lento. En resumen, el milagro Meloni se basa sobre todo en el hecho… de que el jefe del gobierno italiano no ha hecho nada, o poco, o al menos ninguna reforma importante. Su talento fue saber aprovechar las reformas de sus predecesores (entre ellos Mario Draghi) y, deliciosa paradoja, el inmenso maná financiero europeo. Sin Europa hoy Italia estaría en recesión. Esta Europa odiada por la extrema derecha y por tanto por Giorgia Meloni… antes de que ella asumiera la responsabilidad. Por tanto, el llamado milagro económico de la extrema derecha italiana se basa en realidad en la negación de la base ideológica de dicha extrema derecha. Y no menos importante. Recordemos de paso, mientras que en Francia la RN se enorgullece de defender a las clases trabajadoras, la cuestión social no está en absoluto entre las principales preocupaciones de Giorgia Meloni. En resumen, el único “talento” del jefe del gobierno italiano tiene sin duda más que ver con una forma de habilidad política. A lo sumo, una forma de pragmatismo muy alejada de cualquier “milagro” que valide orientaciones que convendría, incluso en este caso, poner a prueba.