“Da mucho miedo… La última vez las paredes temblaron. No podemos permanecer indiferentes”, confiesa Nicolas Maziar. A sus 58 años, este franco-iraní recuerda la “guerra de los doce días” que sacudió Teherán. Hoy observa el conflicto desde lejos, desde Francia. Pero su pueblo permaneció. Su madre en los barrios del norte de la capital, su tía, su cuñado…