La isla de Capri entra en acciónCharlar con turistas cuesta una multa de 500 euros
Los turistas visitan Capri
alianza de imágenes / ROPI | Giuseppe Catuogno
¡Los turistas molestos ahora cuestan dinero!
Cualquiera que se acerque a los turistas sin preguntar y trate de obligarlos a comer en restaurantes, a hacer viajes en barco o a realizar excursiones se arriesga a recibir fuertes multas. La isla está respondiendo a un problema que durante mucho tiempo ha molestado a muchos visitantes.
Multa de 25 a 500 euros para los turistas en Capri
De 25 a 500 euros. Así de caro puede llegar a ser Capri ahora que los proveedores acosan a los turistas en la calle. Con la nueva normativa sobre los destinos turísticos en Capri, el Ayuntamiento claramente está apretando las riendas. Los comerciantes, las agencias de turismo y sus empleados ya no pueden utilizar métodos duros para captar clientes en bienes públicos.
La isla mediterránea es uno de los destinos turísticos más populares de Italia y atrae cada año a huéspedes de todo el mundo. Capri se llena mucho, especialmente en los meses de verano. Aquí viven permanentemente unas 13.000 personas y, en temporada alta, decenas de miles de visitantes llegan cada día. Según el Ayuntamiento, es precisamente esta prisa la que crea problemas en el centro histórico y en la zona portuaria. El nuevo reglamento pretende no sólo frenar la publicidad molesta, sino también garantizar un mejor paso de los peatones y del tráfico.
Italia ya no está de humor para reclutadores agresivos en restaurantes y vendedores de excursiones en barco
El nuevo castigo se centra en particular en los reclutadores de restaurantes y proveedores de viajes en barco o excursiones, que anteriormente solían recoger a los turistas directamente en la calle. Cualquiera que en el futuro se vuelva demasiado intrusivo tendrá que pagar. La administración de la isla quiere garantizar una apariencia más refinada y hacer que la estancia de los visitantes sea más agradable. Esta debería ser una buena noticia para muchos turistas. El lenguaje agresivo forma parte desde hace mucho tiempo de la vida cotidiana en muchos centros turísticos italianos y a menudo se percibe como molesto.
El duro camino en Italia no es del todo nuevo. Torri del Benaco, en el lago de Garda, introdujo una norma similar el verano pasado. Además, los empleados del servicio ya no pueden atraer de forma activa e intrusiva a los turistas con folletos a restaurantes y bares. Ahora Capri sigue el mismo camino y envía una señal clara. La isla ya no quiere quedarse mirando cuando se trata de turismo de masas.
Fuente utilizada: dpa/rsa