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¡Atención! A menos de un año de las elecciones presidenciales, cuyas fechas precisas aún no se han determinado, hay que tener cuidado con las sorpresas financieras desagradables. Mientras el período de cuentas electorales se abrió oficialmente el 1 de abril – durante el cual los candidatos (ya declarados o no) deberán ahora enumerar todos los gastos que deberán afrontar con vistas a la votación suprema – una pregunta queda sin respuesta para un buen número de empleados: en caso de participación en las primarias o de unirse a otro candidato, ¿quién tendrá que soportar el resultado final?

Si la cuestión puede parecer trivial, en realidad no lo es en absoluto para las Haciendas, ya que los gastos pueden ascender a varios millones de euros. Así lo demuestran las dudas del líder del partido: “Si nos alineamos detrás de él, es culpa suya (campo) que nuestros gastos se complementarán, ¿no? » O las de esta otra persona mal informada: «Aún no hemos llegado… pero lo descubriremos».

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