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La policía está “asustada” y el alcalde pide ayuda a la Policía Metropolitana. Esto sucede en Pozzuoli, donde una reunión sindical convocada para el sábado y el domingo carecerá del apoyo de la policía municipal en Licola Mare, una costa que, durante las vacaciones, es invadida por jóvenes y familias de toda la provincia para tomar un aperitivo junto al mar. Esto ocurre a pesar de una orden sindical que pide a la policía municipal que gestione, estos días, el flujo de coches que entran y salen por Sibilla, la calle principal donde se encuentran los encantadores establecimientos balnearios.

El sistema prevé la implementación de un plan de cierre y apertura de vías a partir de las 16:30 horas. a 7:30 p. m.del sábado 25 de abril al 2 de junio, para evitar los infernales atascos que dejaron a miles de personas atrapadas durante horas el pasado domingo. Precisamente en la franja horaria marcada en rojo, los sindicatos FP-Cgil y FP-Csa, a los que están afiliados la gran mayoría de las casi cien unidades bajo el mando de Pozzuoli, convocaron una doble reunión en las oficinas de mando de via Luciano.

Sindicatos

Un “motín” que se enmarca en una lucha encarnizada con la administración municipal por “la forma en que se gestiona actualmente el uso de agentes de policía municipal en la localidad de Licola. Lo consideramos intolerable”, acusan los representantes sindicales. guerrero salvatore (FP-Cgil)e Vincenzo Chiaiese (FP-CSA) – que el personal es enviado al territorio en ausencia total de protocolos operativos definidos, deficiencia que deja a los operadores en una situación de peligrosa incertidumbre en cuanto a las tareas específicas que deben realizarse y los procedimientos de seguridad que deben adoptarse”. “Esta precariedad – añaden – se agrava aún más por la imposibilidad de desplegar un número suficiente de patrullas para garantizar la asistencia mutua y una amplia cobertura del territorio, lo que hace que cada intervención sea potencialmente aislada y vulnerable”.

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Temores derivados de un episodio de agresión contra un policía municipal ocurrido en las últimas semanas, que provocó el nuevo comandante Fabio Felice Da Silva pasar del problema de una simple “gestión del tráfico” a una situación de “orden público”, condición esta última que exige la presencia de los carabineros, de la policía y de la policía financiera, los mismos que también fueron llamados a gestionar las carreteras en Semana Santa y el lunes de Pascua, dado el número insuficiente de policías presentes en Licola. Además, los sindicatos piden al alcalde un excedente de recursos económicos y humanos para permitir a los agentes trabajar incluso de noche y en días festivos.

Mientras tanto, el caso también ha llegado a las mesas de la comisaría y de la prefectura, 48 horas antes de lo que promete ser un nuevo fin de semana de alerta. “La policía municipal es un cuerpo que debe ser reorganizado después de haber pasado de 160 a 88 unidades – explica el alcalde de Pozzuoli Gigi Manzoni -. Estamos trabajando para recuperar algunas patrullas mediante una revisión de servicios y proyectos de trabajo que en el pasado han sido utilizados de forma distorsionada, como lo confirma el servicio público. Mientras tanto, hemos solicitado una intervención conjunta de la prefectura. Lamentablemente, hay pocas patrullas disponibles y en estos días hay otras cuestiones críticas que seguir en zonas cruciales y concurridas como el puerto, Lucrino y Arco Felice”.



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