Después del voto de confianza que llegó ayer y a la espera de que el Consejo de Ministros apruebe un decreto paralelo para resolver el paso sobre las repatriaciones que se encontraba en el punto de mira del Quirinal, la mayoría bloquea el camino del decreto de seguridad obteniendo una maratón nocturna en Montecitorio. La solicitud de sesión fluvial, presentada por el diputado de la FdI, Gianluca Vinci, provocó una insurrección de la oposición. Luego comenzamos con el debate, que continuó hasta las 2:30 horas en una sala donde los escaños de centro-derecha estaban desiertos: como se explicó durante la conferencia de jefes de grupo, la votación sobre los órdenes del día se reanudará a las 10:30 horas y la votación final sobre la medida tendrá lugar como muy pronto el viernes a las 11:30 horas.
Tras la reunión de jefes de grupo, la Cámara votó, a propuesta de la mayoría y con una diferencia de 66 votos, proceder en modo “río” hasta la votación final. “Estamos muy en contra de esta elección, que contrasta con la normativa y con la práctica – Marco Grimaldi de Avs fue el primero en protestar desde los escaños de la oposición -. Podríamos incluso inventar una trampa en el orden del día para garantizar que a partir de ahora esta cámara (la mayoría, ed) desaparecerá y el trabajo se reanudará mañana con sólo 100 votos. ¿Pero es normal hacer estos forzamientos? “Otro forzamiento”, “cortad el debate porque no sois capaces de defender esta ley”, “ésta es una de las páginas más feas” para la Cámara, se hizo eco Chiara Braga, del Partido Demócrata.
Para Riccardo Ricciardi del M5 “esta desfiguración de la Constitución es incomprensible”. “La mayoría exige una sesión ininterrumpida para eludir sus responsabilidades y escapar del Parlamento. Porque eso es lo que sucederá dentro de unos minutos”, se hizo eco el líder de +Europa, Riccardo Magi. Fabrizio Benzoni, de Azione, “la mayoría se muestra obstructiva”. “Una exageración”, “una forma desorganizada de proceder en la Cámara”, reconoció también Roberto Giachetti, de Italia Viva.