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La fachada de ladrillo rojo no se ha movido. En el corazón del instituto Roosevelt de Reims (Marne) se escondió el “lugar más secreto de Europa” durante la Segunda Guerra Mundial. Fue aquí donde la historia cambió, el 7 de mayo de 1945, cuando la Alemania nazi firmó el Acta de Rendición.

Para celebrar este 81º aniversario, la ciudad de Reims inaugura este jueves 7 de mayo un museo con un entorno completamente renovado. No más apariencia congelada. Los tabiques se han caído para dar paso a herramientas de narración, cápsulas de sonido y vitrinas interactivas. “Hacer el recorrido más accesible y comprensible era uno de nuestros objetivos”, explica la directora de los museos históricos de Reims, Bénédicte Hernu.

Por primera vez se retiraron del almacén un centenar de objetos. Entre ellas, se destacaron ocho piezas icónicas para contar la vida cotidiana del pueblo de Rémois bajo la ocupación. “Estos objetos nos permiten dar una apariencia mucho más sensible. Queríamos que algunos objetos hablaran para contar su historia y una pequeña parte de la gran historia”, observa Laurent Sick, diseñador gráfico y escenógrafo de la empresa belga Kascen. Uno de esos testigos del pasado provoca escalofríos: un puño utilizado para escribir la palabra “judío” en documentos de identidad. Al lado, la chaqueta de un deportado político y las estrellas amarillas recuerdan la oscuridad de la época.

Una animación sensorial y auditiva da “voz a la Sala de Mapas”

“¿Por qué aquí, en Reims? ¿Por qué el 7 de mayo?”. El nuevo curso responde a muchas preguntas. Si la firma oficial fue ratificada en Berlín al día siguiente, fue en Reims donde los nazis firmaron el Acta de Rendición. El punto culminante de la visita sigue siendo la famosa “Sala de los Mapas”. Durante mucho tiempo el público la observó desde cierta distancia en lo que se llamaba “el acuario”. “Entramos en esta sala mucho más delante de la gran mesa negra donde se registró la capitulación. La nueva pared es de vidrio ultratransparente”, explica Bénédicte Hernu.

El objetivo es revivir la atmósfera de este “hormiguero” que en mayo de 1945 era el lugar más secreto de Europa. El entretenimiento sensorial y auditivo da “voz a la habitación”. Un efecto de iluminación dinámico se extiende sobre los mapas murales, que permanecen tal como están. Está todo ahí: la disposición de las líneas del frente, la ubicación de los puentes, el recuento de prisioneros e incluso la previsión meteorológica del día. “Fue la herramienta para hacer entender a los alemanes que no tenían más remedio que firmar la rendición”, explica el narrador que acompaña al visitante a descubrir este lugar catalogado como Monumento Histórico.

La obra costó más de 2 millones de euros, la mitad de los cuales fue financiada con ayuda de la Unión Europea. Cada año el museo recibe una media de 25.000 visitantes, de los cuales el 60% son anglosajones. El jueves 7 y viernes 8 de mayo, con motivo de la reapertura, la entrada al Museo de la Rendición es gratuita. Catherine Vautrin, ministra de las Fuerzas Armadas y de los Veteranos, estará presente en la inauguración el jueves.

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