Donald Trump suspendió un ataque contra Irán previsto para el martes porque se están llevando a cabo “conversaciones serias” que podrían conducir a un acuerdo. En un anuncio en su red social Truth, el comandante en jefe, sin embargo, no se rinde y reitera que Estados Unidos está dispuesto a “llevar a cabo un ataque a gran escala contra Teherán, con aviso inmediato, en caso de que no se llegue a un acuerdo aceptable”.
La decisión del comandante en jefe responde a la petición de Qatar, los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, considerando que las negociaciones en curso pueden conducir a un acuerdo “plenamente aceptable para los Estados Unidos de América, así como para todos los países de Oriente Medio y más allá”. En el posible acuerdo, afirmó Trump, habrá “un aspecto fundamental”, a saber, “no armas nucleares” para Teherán.
El anuncio del presidente muestra su frustración por el impasse y la nueva propuesta iraní de 14 puntos, considerada “insuficiente” por la Casa Blanca para poder pensar en un acuerdo sobre el fin del conflicto: para el presidente estadounidense, sólo presenta mejoras simbólicas con respecto a la versión anterior y nada más. El documento – dijo un funcionario estadounidense a Axios – contendría muchas palabras sobre el compromiso de Irán de no desarrollar armas nucleares pero, de hecho, ningún detalle sobre la suspensión del enriquecimiento de uranio y la entrega de las reservas existentes. “No estoy abierto a ninguna concesión”, tronó el magnate que decidió reunir a sus asesores de seguridad nacional en la Sala de Situación de la Casa Blanca con el objetivo de volver al estudio de las opciones militares disponibles, evaluando posibles actualizaciones desarrolladas por el Pentágono.
Aunque quería un acuerdo, Trump volvió a evaluar concretamente la posibilidad de una reanudación de las hostilidades tras el rechazo de la mayoría de sus demandas. Según los informes, Irán ha dicho que está dispuesto a aceptar un largo período de congelación de su programa nuclear en lugar de un desmantelamiento completo, siempre que el uranio altamente enriquecido, estimado en 400 kilogramos, se transfiera a Rusia y no a Estados Unidos. Una propuesta que no es suficiente para el presidente americano. De hecho, Trump ha estado diciendo durante meses que quiere uranio iraní en Estados Unidos y en el pasado rechazó la oferta del presidente ruso Vladimir Putin de transferirlo a Rusia.
Además de la apertura en materia de energía nuclear, en la propuesta enviada a Estados Unidos, Teherán pide – según Al-Arabiya – una larga tregua dividida en varias fases, así como una apertura gradual y segura del estrecho de Ormuz con un papel garantizado para Pakistán y Omán en caso de fricciones. Para esta importante encrucijada marítima, el Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní anunció la creación de un nuevo organismo responsable de su gestión, denominado Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico. Mientras tanto, Ormuz permanece efectivamente cerrada y su reapertura parece lejana por el momento. Estados Unidos -como informó la agencia de noticias semioficial Tasnim- ofreció una exención temporal de las sanciones al petróleo iraní a cambio de un acuerdo de paz y la reapertura del estrecho.
“No habrá un levantamiento libre de las sanciones sin una acción recíproca por parte de Irán”, dijo un funcionario de la Casa Blanca. Y en un intento por aliviar la presión sobre los precios del petróleo y frenar el impacto de la escasez de crudo, Estados Unidos concedió una nueva exención de 30 días para el petróleo ruso. Esto proporcionará “una mayor flexibilidad y ayudará a estabilizar el mercado”, explicó el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, señalando que la revocación también reduciría “la capacidad de China para acumular petróleo con descuento”. Este último es un ataque a Pekín, donde Vladimir Putin llega pocos días después de la visita de Estado de Trump, confirmando el papel que Xi Jinping quiere desempeñar en el escenario de la diplomacia mundial.
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