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Nuevas tensiones en torno al conflicto ucraniano: esta vez son las acusaciones de los servicios secretos exteriores rusos (SVR) las que preocupan. El 18 de mayo, este último afirmó que Ucrania estaba preparando ataques con drones contra Rusia desde territorio letón. Según Moscú, ya se han desplegado operadores ucranianos en bases militares en Letonia, explica un artículo de Euromaidan Press. En el proceso, el SVR sugirió que Rusia podría tomar represalias atacando directamente estos supuestos sitios, pero también los centros de toma de decisiones en Letonia.

Tal declaración sugiere una posible extensión del conflicto al territorio de un país miembro de la OTAN, lo que constituiría una grave escalada. Las autoridades letonas han rechazado enérgicamente estas acusaciones y afirman que nunca han autorizado el uso de su territorio o espacio aéreo para llevar a cabo ataques contra Rusia. Riga ha negado periódicamente este tipo de acusaciones formuladas por Moscú desde el inicio del conflicto.

El Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW), un grupo de expertos estadounidense especializado en cuestiones de defensa, cree que estas afirmaciones son parte de una estrategia de guerra de información más amplia. El Kremlin utiliza a menudo el SVR para difundir historias alarmistas o infundadas, con el objetivo de desestabilizar a sus adversarios y preparar a la opinión pública para una posible acción militar.

Desbordamientos inevitables

Para ISW estas acusaciones son parte de un patrón recurrente destinado a crear un pretexto para la intervención. Moscú intentaría así justificar posibles violaciones del espacio aéreo de los Estados bálticos, o incluso operaciones militares más directas en la región. Estas declaraciones surgen como un incidente aislado pero significativo ocurrido el 19 de mayo, cuando un avión de combate rumano interceptó un dron ucraniano sobre Estonia. Este evento pone de relieve los crecientes riesgos de que el conflicto se extienda a las zonas vecinas.

Según Kiev, estos incidentes son causados ​​en parte por los sistemas de guerra electrónica rusos, tal y como confirma el ISW. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania afirmó que Rusia está desviando algunos drones ucranianos hacia los países bálticos e interrumpiendo su trayectoria. Pidió disculpas a los Estados afectados por estas intrusiones inadvertidas.

Al atribuir estos incidentes a la complicidad del Estado báltico en lugar de a una interferencia técnica, Moscú construye una narrativa que justifica posibles ataques de represalia.

Para los analistas, el comunicado de la SVR del 18 de mayo se inscribe en esta lógica. Podría preparar el terreno para una escalada, colocando una vez más a Rusia en el papel de víctima que intenta defenderse. Un estribillo que empezamos a conocer bien y que ya no convence a muchos fuera de las fronteras rusas.



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