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El presidente de la comisión departamental para la expulsión de extranjeros de Altos del Sena lo aclaró dos veces, en la apertura y en la clausura de la audiencia, el jueves 21 de mayo en Nanterre: su organismo sólo emite un dictamen consultivo y no una decisión judicial, el prefecto no tiene la obligación de respetarlo. Sin embargo, el dictamen desfavorable sobre la expulsión de Ramy Shaath, expresado por esta comisión compuesta por tres magistrados – dos judiciales y un juez administrativo – representa un paso atrás para el Ministerio del Interior y la prefectura de Altos del Sena, que han iniciado un procedimiento para expulsar al activista palestino que se cree “Una grave amenaza al orden público”.

“A falta de condena, los comentarios que se le atribuyen no constituyen una alteración manifiesta del orden público. Su deportación tendría un impacto desproporcionado en su vida familiar”. estimó la comisión. Los tres magistrados no tardaron más de media hora en llegar a su opinión sobre este caso que se ha vuelto emblemático de las sospechas sobre la seguridad en la que el Ministerio del Interior alberga a los palestinos residentes en Francia que luchan por la causa de su nación.

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