El compromiso de Eni con la fusión es parte de una estrategia más amplia que considera la innovación tecnológica como uno de los pilares del viaje de transición energética de la empresa. En esta visión, inspirada en el principio de neutralidad tecnológica, la investigación y el desarrollo de soluciones capaces de acelerar la descarbonización juegan un papel central. Entre ellas, la fusión representa una de las fronteras más prometedoras: una tecnología que, una vez industrializada, podría permitir la producción de grandes cantidades de energía.
También forma parte de este marco la colaboración con la Autoridad Británica de Energía Atómica (UKAEA), que pretende convertirse en una de las piedras angulares de la presencia de Eni en el sector a nivel internacional. Después de todo, la fusión es el proceso que impulsa a las estrellas, incluido el Sol. Mediante la fusión de isótopos de hidrógeno como el deuterio y el tritio, se genera helio y se libera una enorme cantidad de energía, según la famosa ecuación de Einstein e=mc².
Para lograr un uso comercial, gran parte de la investigación mundial se centra hoy en las máquinas de confinamiento magnético, los tokamaks, consideradas la solución con mayor nivel de madurez tecnológica. En el interior de estas plantas, el plasma alcanza temperaturas superiores a los 100 millones de grados y está confinado por campos magnéticos muy potentes. En los últimos años, los avances en imanes superconductores y capacidades de supercomputación han acelerado el desarrollo de la industria, transformando la fusión de la investigación científica pura en una perspectiva industrial.
En este camino, Eni fue una de las primeras empresas energéticas en invertir en tecnología de forma estructurada. Desde 2018, el grupo es accionista estratégico de Commonwealth Fusion Systems, una spin-out del MIT creada para desarrollar aplicaciones industriales de fusión por confinamiento magnético. La colaboración se ha ido fortaleciendo con el tiempo gracias a nuevas rondas de inversión y a un acuerdo de cooperación tecnológica firmado en 2023.
CFS participa hoy en la construcción de SPARC, el primer reactor de demostración que pretende demostrar, por primera vez en la historia, la consecución de un balance energético positivo en una planta de confinamiento magnético. Un paso fundamental hacia las futuras instalaciones industriales.
Además de las actividades internacionales, las raíces italianas del programa de investigación también siguen siendo fuertes. De hecho, Eni participa con una participación del 25% en el proyecto ENEA TDT de Frascati, uno de los programas científicos más importantes actualmente en marcha en el país, dedicado al desarrollo de componentes capaces de soportar altas temperaturas de fusión.
Al mismo tiempo, el grupo colabora con excelentes universidades y centros de investigación italianos y apoya la formación de nuevas habilidades a través de programas de doctorado y el máster “Next-gen Nuclear Power on Fusion and Advanced Reactors”.