“Si la vida deja de ser reconocida como un valor fundamental, ¿qué futuro pueden tener nuestras sociedades? ¿Podemos decir que una comunidad es plenamente justa, dejando en la sombra a los no nacidos, a los ancianos, a los enfermos, a los que sufren en silencio o a los que dependen enteramente del cuidado de los demás? La defensa de la vida humana no es una cuestión de interés particular o confesional: es un objetivo de la civilización. Toda vida humana debe ser reconocida y protegida desde su concepción hasta su fin natural, en todas las circunstancias de su existencia.” Lo dijo el Papa dirigiéndose a las Cortes y subrayando la centralidad de la familia.
“Cuando esta certeza se oscurece – subraya el Papa – los más vulnerables son las primeras víctimas y la ley pierde su significado más profundo: servir y proteger a cada persona. Por eso la grandeza moral de una nación se manifiesta sobre todo en su capacidad de acompañar, proteger y amar vidas marcadas por una mayor fragilidad”.
“En este contexto – añade – adquiere especial importancia la familia, primera realidad humana y fundamento natural de la comunidad. En el contexto familiar, las generaciones se entrelazan y transmiten una memoria viva que da continuidad interna a la sociedad. Donde la familia es sostenida, se fortalece también la estabilidad espiritual y social de las naciones.
“Nuestro camino está hecho de encuentros”, “uno de los más dolorosos es el de aquellos que han sido heridos por quienes debían cuidarlos, incluso por miembros del clero. Frente a este flagelo, la comunidad eclesial está llamada a responder con la escucha, la verdad, la justicia, la reparación y un compromiso cada vez más decidido con la prevención y la cultura del cuidado. Cada herido debe poder encontrar una escucha sincera, una acogida, una protección y caminos reales de curación”. Así lo afirmó el Papa durante su encuentro con los obispos de España en la sede de la conferencia episcopal.
El Papa: “El rearme presentado como inevitable es preocupante”
“Toda guerra constituye una dolorosa derrota de la capacidad de negociación”, “las armas pueden imponer un silencio temporal, pero nunca podrán construir una paz auténtica y duradera. Por eso es preocupante que, en varias partes del mundo y también en Europa, el rearme aparezca de nuevo como una respuesta casi inevitable a la fragilidad del escenario internacional. Pero la verdadera seguridad nace de la justicia, del diálogo paciente, del respeto al derecho internacional”. Lo afirmó el Papa durante el primer discurso de un Pontífice ante las Cortes españolas.
Leona: “Migrantes, ninguna nación puede quedarse sola”
“El trágico drama migratorio” debe abordarse yendo “más allá de la simple gestión de los flujos”. Lo dice el Papa al dirigirse al Parlamento español: hay “una doble necesidad de justicia social – subraya -: ofrecer caminos seguros y legales, una acogida respetuosa y posibilidades reales de integración y promover, al mismo tiempo, el derecho a permanecer en el propio país”. El Papa evoca luego “rutas cada vez más peligrosas” como la del Atlántico: “Es necesario reforzar la ayuda y la asistencia, en particular con la cooperación multilateral” porque “ninguna nación puede afrontar sola un desafío de tal magnitud”.
El programa del Pontífice: entrevista privada a Sánchez, luego discurso en el Congreso
El encuentro privado entre el Papa y el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, es el primer encuentro del tercer día intenso del Papa León en España, donde realiza su cuarto viaje apostólico. La reunión es privada. Luego, Leone intervendrá a las 10.30 horas en el Congreso de los Diputados, el Parlamento español también convocado por Cortes integradas por 350 miembros elegidos según un sistema proporcional. Esta es la primera vez que un Pontífice habla ante la Cámara Baja de España. Con el Senado y la Cámara Alta forma las Cortes Generales, el órgano legislativo. Está ubicado en el Palacio de las Cortés. Luego, a las 11.30 horas, el Papa se reúne con los obispos de la Conferencia Episcopal Española.
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