El presidente estadounidense, Donald Trump, regresa a Groenlandia, una isla que, según él, su país no debería haber “devuelto” a Dinamarca después de la Segunda Guerra Mundial, cuyo segundo año el Reino fue invadido por el Tercer Reich en “menos de un día”. Durante una conversación con la prensa junto al secretario general, Mark Rutte, al margen de la cumbre de Ankara, Trump atacó una vez más a su aliado escandinavo, que hasta hace unos meses seguía siendo uno de los países más proamericanos de Europa. Groenlandia, dijo, “es un gran problema para los Estados Unidos de América”. Dinamarca, recordó, fue “derrotada en menos de un día” por Alemania, que la invadió el 9 de abril de 1940, en la conocida como Guerra de las Seis Horas, porque la invasión fue un éxito rápido, debido también a la débil resistencia danesa (las hostilidades comenzaron poco después de las 4 de la mañana, el gobierno se rindió hacia las 8:30 de la mañana). Fue una de las operaciones militares más cortas y menos sangrientas de toda la Segunda Guerra Mundial. El Reino, recordó Trump, pidió entonces a los Estados Unidos de América que tomaran la custodia de Groenlandia, lo que Estados Unidos hizo, pero “no deberíamos habérselo devuelto”, señaló, añadiendo que si hubiera sido presidente en ese momento, no se lo habría devuelto a los daneses.