1783593008_placeholder_iltempo_gallery.png

Roma, 9 de julio (Adnkronos/Labitalia) – En 2025, las prestaciones pagadas por el INPS, es decir, el flujo de nuevas prestaciones de seguridad y asistencia social, disminuyeron un 1,8% respecto al año anterior, ascendiendo a poco más de 1,5 millones. De ellos, el 54% consisten en prestaciones de seguridad social y el 46% en prestaciones sociales, con importes medios mensuales equivalentes a 1.312 y 500 euros respectivamente. Esto es lo que leemos en el 25º informe anual del INPS presentado hoy en Roma.

La reducción afectó principalmente a las prestaciones de la Seguridad Social, que cayeron un 3,2%. Dentro de estos países, la caída fue más marcada en el caso de las pensiones anticipadas/de antigüedad (-5,9%) y de las prestaciones de supervivencia (-4,3%), mientras que las pensiones de vejez se mantuvieron apreciablemente estables en términos de número al ingreso. En general, los servicios de salud no están experimentando cambios significativos, interrumpiendo una fase de crecimiento sostenido observada en años anteriores. Los importes medios mensuales de los pagos abonados se mantuvieron significativamente sin cambios, aumentando en conjunto de 937 a 940 euros (+0,3%).

El componente de seguridad social registró un aumento del 0,7%, con una evolución diferente: las pensiones anticipadas/de antigüedad se mantuvieron casi estables, mientras que las pensiones de vejez aumentaron un 2%, hasta alcanzar los 1.164 euros mensuales. En el aspecto social se observan variaciones limitadas, con un valor medio que oscila entre los 493 y los 500 euros.

En 2025, los asegurados del INPS, es decir, el conjunto de trabajadores, asalariados y autónomos obligados a pagar cotizaciones a la seguridad social, equivalen a 27,2 millones, un aumento de 244.000 unidades con respecto a 2024, de aproximadamente 1,7 millones con respecto a la cifra prepandemia de 2019 (+6,8%), de 2,55 millones con respecto a 2014, que fue el punto mínimo después de la Doble shock de 2008-2014 (crisis financiera internacional y crisis de deuda soberana de los países mediterráneos).

En conjunto, si el número de asalariados asegurados (agricultores, trabajadores domésticos, empleados públicos, asalariados del sector privado) ha seguido aumentando, por el contrario, el número de trabajadores por cuenta propia asegurados (artesanos, comerciantes, trabajadores agrícolas por cuenta propia, colaboradores y profesionales de la gestión independiente, trabajos auxiliares y ocasionales, beneficiarios de bonos) ha seguido disminuyendo.

El crecimiento de los asegurados estuvo determinado principalmente por la continua expansión de la mano de obra empleada por las empresas privadas, que aumentó de 13,63 millones de asegurados en 2014 a 15,46 millones en 2019 y 17,15 millones en 2025, con tasas de crecimiento aún muy por encima del valor promedio total.

El 29% de los asegurados se encuentran en las regiones del Noroeste (Piamonte, Valle de Aosta, Liguria, Lombardía) y otro 23% en las regiones del Nordeste, por lo que el Norte representa más de la mitad de los asegurados del INPS. El crecimiento de asegurados muestra diferentes tendencias según las áreas geográficas.

Entre 2014 y 2019, las regiones del norte registraron un crecimiento superior al 4%, mientras que las regiones del sur registraron un crecimiento inferior al 2%. Entre 2019 y 2024, el crecimiento fue de casi el 6 % a nivel nacional, y las regiones Sur e Islas combinadas (+7,5 %) superaron con creces a todas las demás divisiones geográficas. Finalmente, el año pasado, respecto al valor medio de crecimiento (+0,9%), cabe destacar la cifra del Centro (+1,1%).

Casi el 95% de los sujetos están asegurados durante el año por un único departamento de seguridad social, el 5% restante ha cotizado en al menos dos direcciones y se clasifican según el puesto principal (aquel por el cual recibieron los ingresos o salarios más altos). En cualquier caso, no existe relación entre el número de puestos ocupados en la seguridad social y el número de relaciones laborales. Al desagregar aún más la situación de la seguridad social y centrar el análisis en el período más reciente, emergen dinámicas muy marcadas.

La tendencia del autoempleo entre 2023 y 2025 tiene un componente positivo dado por la contribución de los asalariados y profesionales de Gestión Separada y un componente negativo representado por el autoempleo tradicional (artesanos, comerciantes y agricultores directos) en lento pero continuo descenso. Además, en comparación con los asalariados asegurados, se caracteriza por una menor presencia de extranjeros y, especialmente, por una menor presencia de jóvenes.

El Informe destaca, en la Gestión Separada, el incesante crecimiento de los profesionales (son beneficiarios de ingresos procedentes del ejercicio habitual de actividades laborales independientes organizadas de forma no empresarial, entre las que, por ejemplo: higienista dental, consultor informático, fisioterapeuta, etc.) y el reciente aumento de los colaboradores – después de años de importante estabilidad – también debido a los efectos de la nueva normativa laboral deportiva lanzada en 2021 (Decreto Legislativo nº 36 de 2021) y la entrada en vigor el 1 de julio de 2023, sobre la base de una clara distinción entre voluntariado y trabajo deportivo, siendo este último posible en diversas formas tanto de trabajo asalariado (aprendizaje, contrato de duración determinada hasta cinco años, etc.) como de trabajo independiente (colaboraciones deportivas; trabajo profesional con número de IVA). El trabajo ocasional es estable y siempre en valores modestos (no comparables a los niveles alcanzados por los bonos en 2016-2017), representado por contratos de servicios ocasionales (utilizables exclusivamente por microempresas, salvo algunas excepciones reguladas, como los delegados de equipos de fútbol) y por actividades remuneradas a través del libro de familia.

Referencia

About The Author