El jueves 9 de julio, la justicia francesa prohibió temporalmente al gigante asiático del comercio electrónico Shein vender en su plataforma artículos que lleven el famoso cocodrilo de la marca Lacoste.
Antes de pronunciarse sobre el fondo, el tribunal de París “adoptó medidas provisionales en todo el territorio de la Unión Europea” para “evitar la infracción de las reconocidas marcas de la sociedad Lacoste resultante de la comercialización de prendas de vestir, joyas y complementos de moda en la plataforma Shein”.
El juez “reconoció el riesgo de falsificación por imitación” y “un claro riesgo de confusión para los consumidores”, según el comunicado que presenta la decisión del tribunal. Además, “concedió a la sociedad Lacoste una provisión de 110.000 euros para cubrir daños y perjuicios”.
El tribunal de París también ordenó a Shein “publicar la decisión” en su página de inicio y en sus aplicaciones “durante un mes para evitar mayores daños mediante la sensibilización de los consumidores”.
La decisión fue emitida por la Tercera Sala Civil, especializada en temas de propiedad intelectual. Así lo decide un “juez de instrucción”, que interviene durante la instrucción del caso y antes de cualquier decisión sobre el fondo. “Podrá entonces pronunciar diversas medidas provisionales” para detener cualquier daño hasta la decisión final del tribunal.
Shein France afirmó que la empresa tiene intención de reaccionar con un comunicado de prensa por la noche.
En el punto de mira de la justicia
Símbolo de la moda ultraefímera y de sus costes para el medio ambiente (transporte, reciclaje), Shein está en el punto de mira de las autoridades francesas.
El Gobierno presentó el jueves un proyecto de decreto que fija el importe de las multas para los productos de empresas de “moda rápida”, como Shein. El texto prevé una multa de hasta 20 euros por pieza en 2030, con un límite máximo del 50% del precio, impuestos excluidos.
Se trata de boxers, calzoncillos, braguitas, calcetines, camisas, jeans, faldas, vestidos, bañadores, abrigos, chaquetas, pantalones, jerséis, camisetas y polos que se venden en plataformas asiáticas como Shein, Temu y AliExpress.
A finales de junio, el Parlamento finalmente adoptó un proyecto de ley para frenar el auge de la moda rápida personificada por Shein, cuya ropa de gama baja y precio de ganga genera montañas de desperdicio. A mediados de junio, los grandes almacenes parisinos BHV anunciaron que pondrían fin a su colaboración con Shein.