La batalla continúa por Kostyantynivka. Este viernes el Kremlin reivindicó la captura de este cerrojo estratégico en la región de Donbass, lo que Kiev ha negado rotundamente. En realidad, la ciudad se ha convertido casi en una devastada “tierra de nadie”, patrullada únicamente por drones, unos pocos francotiradores y unidades solitarias.
Si a Kiev o Moscú les resulta difícil cantar una victoria, la situación muestra que el ejército ruso está perfeccionando las tácticas que ha estado utilizando durante al menos un año para continuar con su lento devorado territorio ucraniano. Consiste en infiltrar pequeños grupos de infantería entre líneas enemigas. Su tarea se puede resumir fácilmente: escabullirse, esperar, atacar.