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Los smartphones y las redes sociales como la cocaína o los nuevos compuestos sintéticos: alteran los circuitos cerebrales de placer y recompensa, desarrollando una adicción y alejándose poco a poco de las relaciones y del mundo real. En un mundo juvenil enfrentado a un malestar fluido, sumergido y multifacético, que los padres no pueden interceptar, el concepto mismo de “droga” se ha redefinido, abarcando no sólo moléculas tradicionales, sino también comportamientos digitales compulsivos capaces de alterar las percepciones sensoriales y cognitivas exactamente como una sustancia narcótica. La alarma la lanza el Prof. Gabriele SaniDirector de la Unidad Operativa de Clínica Compleja y Urgencias de Psiquiatría, responsable de CEPID (Centro Psiquiátrico Integrado para la Investigación, Prevención y Tratamiento de las Adicciones) del Policlínico Gemelli de Roma. “Las adicciones ya no se limitan sólo a las sustancias estupefacientes clásicas, lamentablemente todavía dramáticamente extendidas, sino que evolucionan hacia graves disfunciones conductuales y digitales – explica Sani -. Los datos confirman que decenas de miles de adolescentes italianos sufren o corren un alto riesgo de sufrir adicciones conductuales. Estamos hablando de un uso compulsivo y patológico de la tecnología en sus diversas formas: desde el tiempo genérico frente a una pantalla hasta las redes sociales, los videojuegos, etc., el desarrollo psicológico, relacional y educativo de nuestros hijos”.

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El papel de los padres y el aislamiento de los niños

El mayor riesgo, según Sani, reside en el carácter “invisible” de estas adicciones: a menudo consumidas en casa, a través de un smartphone o de un ordenador, los padres desconocen por completo el drama que viven sus hijos, confundiendo el aislamiento con una simple timidez o un hábito generacional. “Y cuando el problema se hace evidente – explica – muchas veces tendemos a querer resolver el síntoma rápidamente, sin saber cómo gestionar el malestar que subyace a la propia adicción. Estos niños suelen tener malestares o una verdadera patología psiquiátrica que se manifiesta a través de la adicción. Debemos trabajar sobre esto, pero también sobre la situación psicológica de base del niño y sobre el contexto familiar y relacional en su conjunto”.

Datos sobre la adicción digital

Un estudio reciente publicado en la revista científica confirma la alarma “Fronteras de la psicología”En las últimas dos décadas, ha habido una tendencia creciente de adicción digital a nivel mundial, particularmente en el uso de teléfonos inteligentes (27% de la población), redes sociales (17%), Internet (14%) y videojuegos (6%), siendo los adolescentes la categoría más expuesta a la influencia de las tecnologías digitales. En concreto, según un análisis publicado en junio en la revista científica “Archivos de enfermería psiquiátrica“, uno de cada 4 adolescentes en el mundo (25%) presenta un uso problemático o asimilado a una adicción a las redes sociales, mientras que un estudio reciente publicado en el Journal of the American Medical Association (JAMA) destaca hasta qué punto la adicción al smartphone afecta hoy a la gran mayoría de los adolescentes, con un 49,2% de los niños que presentan altos niveles de adicción, a los que se suma un 24,6% que registra un crecimiento exponencial de los síntomas a partir de los 15 años. Los videojuegos también están en el punto de mira, con El 41,1% de los jóvenes que los utilizan actualmente tienen un alto riesgo de adicción.

Vías integradas de prevención y tratamiento

“Estos jóvenes no están simplemente atravesando una fase difícil o un momento de rebelión: están sufriendo y necesitan ser ayudados y cuidados. Es necesario estructurar vías integradas de prevención y tratamiento, que combinen el apoyo psiquiátrico con la rehabilitación conductual y el apoyo familiar. Sólo una sólida alianza terapéutica entre la escuela, las familias y los centros especializados como el CEPID podrá romper el velo del aislamiento en el que se han refugiado estos jóvenes, devolviéndoles una perspectiva real, auténtica y libre de la vida en todas sus formas de esclavitud, ya sea química. o virtual”, continúa el profesor. Saludable.

El uso de la inteligencia artificial entre los más jóvenes también está creciendo: según el informe “Uso y comprensión de la IA generativa por los niños europeos” publicado por la red internacional de investigación EU Kids Online (EUKO), hoy en Europa, el 72% de los menores de entre 13 y 17 años suelen utilizar la IA generativa (frente a sólo el 28% que dice no utilizarla en absoluto). Es en este escenario que encaja el análisis de la situación italiana, donde la frontera entre el malestar psicofísico y el virtual es cada vez más difusa. Según se desprende del “Informe anual al Parlamento sobre el fenómeno de las adicciones”, en 2025, cerca de 350.000 estudiantes menores de 18 años declararon haber consumido al menos una sustancia ilegal durante el año, o el 23% de la población escolar menor, un aumento respecto a 2024 (+20%), siendo el cannabis y la cocaína las sustancias más difundidas. El consumo de sustancias también va acompañado de conductas de riesgo relacionadas con el uso de tecnologías digitales: aproximadamente 15.000 estudiantes de entre 11 y 13 años exhiben conductas atribuibles a la “adicción a las redes sociales” y 111.000 estudiantes (7%) corren el riesgo de sufrir un trastorno de los juegos en Internet.

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