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elEl tribunal de Tizi-Ouzou, en Cabilia, a 110 kilómetros al este de Argel, confirmó en apelación la pena de siete años de prisión para el periodista francés Christophe Gleizes. Detenido desde junio tras su condena en primera instancia por “apología del terrorismo” y “posesión de publicaciones con fines propagandísticos”, el periodista, que trabaja para S.o fútbol Y SociedadViajó a Argelia para investigar, en particular, el club Jeunesse sportif de Kabylie (JSK) y las circunstancias que rodearon la muerte del futbolista camerunés Albert Ebossé en 2014.

La justicia argelina también le acusó de haber entrado en Argelia con un visado de turista cuando debería haber estado ejerciendo actividades periodísticas. Fue perseguido principalmente por haber estado en contacto con un ex funcionario del JSK, actualmente miembro del Movimiento por la Autonomía de Cabilia (MAK), clasificado como “entidad terrorista” por Argel desde 2012.

Su abogado francés, Emmanuel Daoud, que pudo asistir al juicio de Tizi-Ouzou, había indicado a France Inter, la víspera de la audiencia, que “el caso Gleizes no es un pretexto político. Un periodista que ejerce su trabajo nunca debería estar en prisión, pero hay un caso que defender, incluida la entrada con un visado de turista. Esperamos obtener la absolución. No sé si lo conseguiremos, pero, incluso en este caso, somos razonablemente optimistas”.

Signos positivos en las últimas semanas

Su abogado argelino, Amirouche Bakouri, dijo que esperaba una “decisión justa y humana”. restaurar la verdad”. Gleizes “no tiene nada que ver con la prisión y esperamos que el tribunal de apelación lo reconozca”, declaró el director general de Reporteros sin Fronteras, Thierry Bruttin. Christophe sólo es culpable de haber ejercido la profesión de periodista deportivo y de amar el fútbol argelino. »


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Respuesta



Hace algunas semanas, llegaron señales positivas desde Argel al facilitar las visitas de los padres del periodista y también de su pareja, aunque el procedimiento penitenciario argelino lo prohíbe. El arzobispo de Argel, el cardenal Jean-Paul Vesco, también obtuvo derechos de visita, testificando por el punto que Christophe Gleizes fue “bien tratado”. “Se gana el respeto de todos con su positivismo y su fraternidad. Enseñó a sus compañeros de prisión malienses a leer y escribir en francés, se impuso una disciplina rigurosa, dejó de fumar, lee mucho y practica mucho deporte”, subrayó.

El desafío para la defensa de Gleizes era preservar el caso de las turbulencias del acuerdo bilateral Argel-París. Un desafío complicado, sobre todo en lo que respecta a la candente cuestión del MAK, que se prepara, el 14 de diciembre, para declarar la “independencia” de Cabilia de… París.


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