Es una coincidencia de calendario que no le gusta a Sébastien Lecornu. Este viernes 19 de diciembre chocarán dos noticias relacionadas con el presupuesto. Por un lado, siete diputados y siete senadores intentarán encontrar un compromiso sobre la ley de finanzas (PLF), en el seno de la comisión mixta (CMP). Por otro lado, será el último día legal para presentar oficialmente una ley especial, que permitirá prorrogar el presupuesto estatal para 2025… a la espera de un acuerdo para 2026. Y, por tanto, para evitar un “cierre” al estilo francés.
Según nuestra información, el ejecutivo aún planea esperar antes de presionar el botón rojo. “Siempre queremos dar la señal de que es posible llegar a un acuerdo en el CMP del viernes”, explica un ministro. Por eso no promulgaremos ninguna ley especial antes de ese día. »
Este último, por tanto, no será examinado este miércoles, en el Consejo de Ministros, sino la próxima semana, tras un probable desacuerdo entre los parlamentarios del CMP. “Desde el punto de vista político, aplicar una ley especial ante un CMP puede resultar molesto, porque da la impresión de que el CMP será un fracaso”, analiza el constitucionalista Benjamín Morel.
Una ley especial en lugar del 49.3
Sin embargo, el artículo 45 de la ley orgánica –relativo a la ley especial– especifica que el gobierno debe presentar “antes del 19 de diciembre (…) este proyecto de ley especial que le autoriza a seguir recaudando los impuestos existentes hasta la votación de la ley financiera del año”.
Un plazo, por tanto, más que restrictivo para Matignon, pero para el que los expertos parlamentarios de los ministerios interesados han encontrado una solución: la de una jurisprudencia del Consejo Constitucional que se remonta a 2001, retomada por el Consejo de Estado el año pasado, que le permite beneficiarse de un plazo adicional en caso de circunstancias de emergencia.
Y, de hecho, a falta de una mayoría en la Asamblea Nacional, los caminos disponibles para Sébastien Lecornu este año se limitan a esperar la aprobación del presupuesto estatal. Más aún desde que Eurois, en su declaración de política general, se comprometió a no recurrir al artículo 49.3 (que le permite aprobar el texto sin votación). Un compromiso que ninguno de sus antecesores, a partir de 2022, se había atrevido a asumir. Y al que Matignon sigue aferrándose. La portavoz del Gobierno, Maud Bregeon, lo reconoció el domingo: “Entramos en la semana más complicada desde que comenzó el examen del texto”.